La crisis hipotecaria desatada en los Estados Unidos en julio de 2007 sigue haciendo estragos en los balances de las principales entidades financieras. A pesar de que en lo que va del año se vio una desaceleración en las pérdidas anunciadas por los bancos a nivel global, la calificadora de riesgo Standard & Poor's no confía en que lo peor haya quedado atrás. La prueba está en que ayer les bajó la nota a tres de las principales entidades financieras de EE.UU. ante la probabilidad de que deban afrontar futuras pérdidas.
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