Fue prorrogado hasta el 31 de diciembre de 2016 con la finalidad de redireccionar gas que se exporta o lograr una mayor producción de las petroleras. El sistema permite que industrias con contratos de gas interrumpible que necesiten el producto, o las que tienen contrato firme pero necesitan más cantidad, puedan comprar el fluido en el mercado a un precio tope que no podrá superar el valor promedio de exportación, menos la retención de 20 % que pagan las ventas al exterior.
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