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25 de noviembre 2005 - 00:00

Falta estrategia para la ganadería

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La situación del negocio de la carne dado el brote de aftosa en Brasil y la consecuente caída de sus mercados debería ser una oportunidad para la ganadería argentina para establecer nuevos vínculos comerciales con otros países que necesitan cubrir las importaciones que provenían de nuestro vecino.

Se trata de un hecho fortuito que si lo sabemos aprovechar aumentará nuestras exportaciones, pero la cuestión de fondo es si tenemos una visión estratégica de política de exportación de carne o si queremos seguir produciendo para el consumo interno como es la orientación del gobierno con las medidas que dispuso el viernes pasado.

¿Es consciente el gobierno de la importancia que tiene el crecimiento de la ganadería en la retención de los productores que viven en el campo? ¿No está preocupado el Ejecutivo con el avance de la soja y la falta de rotación de los cultivos? No puede ser que sigamos con el doble discurso en estos temas.

Muchas provincias han avanzado en diseñar sus propias estrategias productivas y han lanzado planes provinciales, porque saben muy bien lo que significa esta producción en las funciones geopolíticas de su territorio y es una demostración acabada de federalismo bien entendido.

Lamentablemente, fueron sorprendidas nuevamente con la decisión de aplicar más retenciones, medida que se suma a la quita de los reintegros a las exportaciones.

Para corregir definitivamente el problema del abastecimiento de carnes a la canasta familiar, los productores ganaderos y la cadena de la carne necesitan un plan ganadero que incluya las siguientes definiciones:

• Políticas activas de largo plazo que brinden un marco de previsibilidad, una carga fiscal nacional.

• Políticas provinciales y municipales acordes con la rentabilidad de la actividad.

• Un SENASA modernizado, con un solo estándar sanitario para el consumo interno y la exportación, y cuyo personal sea nombrado por concurso.

• Un seguimiento permanente de los controles sobre BSE -«vaca loca»- para mantener nuestro estatus de país libre.

• Fomentar la retención de los animales para aumentar el peso de faena aplicando políticas de desgravación para los que realizan el esfuerzo y no mediante la prohibición de cargar animales de más de 300 kg.

• Programas de asistencia financiera con tasa de interés y plazos acordes con la capacidad de pago.

• Un programa de capacitación de alcance nacional para aumentar la productividad de los rodeos.

• Establecer políticas de exportación simple y ágil con devolución del IVA a los exportadores en tiempo y forma.

• Seguir profundizando los sistemas de trazabilidad para asegurar calidad y seguridad alimentaría al consumidor interno y a la exportación.

Un plan ganadero con estas definiciones y las que sea necesario agregar en su seguimiento ayudará a alcanzar el objetivo de mayor producción de nuestro rodeo si se trabaja con rentabilidad, con previsibilidad y con gran protagonismo de toda la cadena en la definición de las políticas que permitan abrir nuevos mercados.

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