Falta la foto

Economía

Es fácil afirmar que Dios es argentino,... después de todo es difícil que él se avenga a negarlo. Lo mismo ocurre con las elucubraciones que se hacen estos tiempos en torno a la colaboración de Donald Trump para auxiliar a la Argentina en sus negociaciones con el FMI. Los rituales internacionales tienen hace tiempo una manera de validar que lo que diga una de las partes sea compartido en un todo por la otra: la foto de rigor con apretón de mano y sonrisas.

El 14 de agosto el vicejefe de Gabinete Mario Quintana -junto al vice del Central Gustavo Cañononero y al secretario de finanzas Santiago Bausili- viajó a Nueva York para "convencer" a los inversores. Dos días después volvía con las manos vacías y sin ninguna foto (las malas lenguas hablan que el ambiente estaba tan caldeado que en algún momento alguien casi se va a las manos).

La mejor prueba del fracaso de la misión fue que el 23 de agosto el presidente del Banco Central, Luis Caputo, partió sorpresivamente al conclave anual de la Reserva Federal en Jackson Hole, apuntando a una reunión privada con Jerome Powell o cruzarse con el secretario del Tesoro para sacarle alguna señal de apoyo de Donald Trump.

Otro viaje vano donde extrañamente -no se dio ninguna explicación- y por primera vez en la historia no asistió ningún integrante del Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra o el Banco de Japón. Incluso el mismo secretario Steven Mnuchin dio un paso al costado, luego que dos días antes su jefe, Donald Trump criticara al Presidente de la FED.

Quien sí había conseguido algo unos días es el gobierno italiano, de la mano del compromiso -habrá que ver si se cumple- de Trump de auxiliarlos -¿actuar como comprador de última instancia?- en 2019 cuando el país, con una deuda equivalente al 130% del PBI debe "rollear" u$s 462.000 millones (la compra de activos por el BCE finaliza en diciembre de este año).

Triplicando la apuesta, la cúpula del Gobierno decidió mandar al propio presidente, Mauricio Macri, a Nueva York con la excusa de asistir a la Asamblea General de Naciones Unidas el 18 de septiembre (donde no tenía pensado ir), para "poner la cara" y ver si era capaz de lograr en la capital financiera del mundo lo que no consiguieron sus mensajeros.

La jugada es riesgosa, al punto de sospechar que no fue correctamente evaluada y tiene el pésimo antecedente del discurso del miércoles, al que el mercado le contestó con un mazazo haciendo volar el bilete 7,5% y la tasa de riesgo país a 728. Si Macri no consigue el objetivo que debe ser doble, volver con un pan bajo el brazo y lo que es más importante, la foto con "el Donald", la idea que es un "favorito" de los líderes mundiales se haría añicos.

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