Con cepo y sin fondeo, las fintech de crédito reformulan su negocio

Economía

Algunas se vuelcan a otros productos, como billeteras virtuales y canales de cobro para comercios chicos y profesionales. También buscan expandir sus operaciones hacia otros países de la región.

Así como la pandemia ayudó a expandir la oferta de medios de pagos digitales, también hubo factores económicos y regulatorios que provocaron un efecto inverso sobre uno de los negocios fintech que más impulso había logrado en los últimos años: los créditos online.

El cepo cambiario que limitó el movimiento de capitales fue un golpe de gracia, ya que prácticamente cortó el fondeo de estas empresas. Pero las complicaciones habían comenzado antes, con la crisis económica que el país vino arrastrando desde 2018, la caída del consumo y el empleo, y el aumento de la morosidad.

Esta combinación provocó un cambio visible dentro del ecosistema fintech: hubo empresas dedicadas a dar préstamos que se fueron del país, otras reconvirtieron su perfil hacia negocios como medios de pago y billeteras virtuales; y algunas decidieron exportar su experiencia en el negocio de los créditos hacia otros países de la región donde encontraron más facilidades para operar.

El primer indicio concreto lo dio en diciembre pasado la empresa 4Finance que operaba en Argentina desde 2017 con su línea de créditos online Vivus. La firma, de origen europeo, desistió del negocio local y liberó a su CEO, el argentino Salvador Calogero. Pero este ejecutivo enseguida logró reinsertarse, esta vez en la fintech nacional Wenance, fundada por Alejandro Muszak. Su tarea será, justamente, aportar experiencia para ayudar a Wenance (que opera desde 2019 en España) a encontrar mejores negocios más allá de las fronteras locales. Concretamente sus planes apuntan a Suecia, República Checa, México y Perú.

“Las fuertes regulaciones y controles cambiarios prácticamente hacen imposible conseguir fondeo internacional para el negocio local por lo que resulta mucho más fácil desarrollar el mismo negocio en nuevos mercados”, admitió Wenance en el comunicado donde anunció la incorporación de Calogero.

Otra empresa del sector que salió a buscar nuevos horizontes fue la fintech argentina Moni, que en septiembre del año pasado, anunció el inicio de operaciones en Colombia, donde la compañía ofrece su línea de préstamos de otorgamiento y acreditación 100% online por montos en pesos colombianos que van de los 30 a 280 dólares. Antes de su desembarco colombiano, Moni ya operaba en créditos, pago de servicios y pagos de compras en México.

También en septiembre 2020, Ualá -la fintech fundada por el emprendedor Pierpaolo Barbieri en 2017- lanzó sus operaciones en México, un país de 128 millones de habitantes en donde sólo 47% de las personas tiene una cuenta bancaria. A la vez, profundizó su expansión dentro de Argentina, reperfilando su oferta de servicios hacia productos no centrados en el crédito. El más resonante fue su ingreso al negocio de adquirencia mediante una solución de cobros con link de pago y mPOS para comercios chicos, profesionales y trabajadores autónomos. Un territorio dominado por Mercado Pago, que (a través de Mercado Crédito) ofrece préstamos online a pymes y profesionales y se financia mediante fideicomisos CNV.

Según la última edición de la radiografía del Ecosistema Fintech Argentino elaborada por Deloitte y la cámara del sector con financiación del BID, las variables macro adversas antes mencionadas cambiaron el mapa de empresas. Por caso, las dedicadas a los préstamos que en la versión 2018 eran mayoría, cedieron en 2020 ese liderazgo a las fintech de pagos.

El informe destacó que “las empresas reportan que el contexto económico fue adverso, con un aumento de la morosidad, una contracción del crédito y mayor dificultad para obtener fondeo”.

Según esa lectura, entre 2018 y 2019 se generó un escenario macroeconómico caracterizado por “una crisis financiera, salida de capitales, devaluación, una fuerte suba de la tasa de interés y el establecimiento de una política monetaria y fiscal restrictiva”.

A esto se sumó, añade, “el restablecimiento de restricciones cambiarias. Esta situación genera una contracción del crédito en e l sector privado, encarece el fondeo de las entidades financieras y financieras no bancarias (es decir, afecta por igual a las entidades sujetas al control del BCRA , tanto como las que están fuera de la regulación), y provoca un aumento en la morosidad. A su vez, el deterioro macroeconómico genera un aumento del desempleo, lo cual provoca que estas personas dejen de ser sujeto de crédito para muchos de los intermediarios financieros. Las restricciones cambiarias y procesos de reestructuración soberana, al mismo tiempo, restringen aún más las fuentes de fondeo, fundamentales para las financieras no bancarias que, a diferencia de los bancos tradicionales, no pueden captar depósitos del público”.

Las billeteras virtuales, que permiten hacer compras y pagar servicios por el canal digital, son ahora uno de los servicios más ofrecidos por las fintech y están a la cabeza de las preferencias.

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