Cuando John Thornton gritó el segundo gol de Boca, ayer, en la Bombonera, Alfonso Prat-Gay habrá festejado una victoria doble: también sobre el Fondo Monetario Internacional, en un campo inesperado. El presidente del Banco Central y su segundo, Pedro Lacoste, invitaron a Thornton, John Dodsworth y el representante del Fondo en la Argentina, Luis Cubbedu, a Boca vs. Banfield. Bien informados por Cubbedu, los ingleses ya sabían que Prat-Gay es un fanático «bostero», igual que su hijo de cuatro años, Alfonsito, que vestía ayer hasta zapatillas azul y oro. También estaban al tanto de que el equipo rival es el de Eduardo Duhalde. Por lo tanto, hubo un silencio británico en el palco mientras transcurrió el primer tiempo y Boca perdía 1 a 0. En el entretiempo, alivió la tensión Mauricio Macri, quien pasó por el palco a saludar, lo que produjo algún interés en los vecinos.
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Prat-Gay se reivindicó en el segundo tiempo y le permitió a Thornton desatar su pasión futbolera: gritó el gol como si fuera local. Este británico es fanático del Tottenham Hotspur de Londres, pasión que lo llevó a alejarse por un momento de las cuentas y balances oficiales para saludar, en una visita anterior, a Osvaldo Ardiles, que hizo historia en ese club.
Estos discretos funcionarios, argentinos e ingleses, no fueron los únicos ligados a la economía que ayer ocuparon butacas en la Bombonera. En otro sector de la chancha, acompañado por su jefe de Gabinete, Sebastián Paglia, se ubicó Guillermo Nielsen, el secretario de Financiamiento. Imposible que compartiera el partido con Prat y su grupo, Nielsen es un apasionado hincha de River Plate.
• Sede
La Bombonera fue ayer, una vez más, la sede de distintos mundos. Por un lado, el de estos circunspectos economistas. Por otro, el de Margarita Barrientos, quien desarrolla en el barrio Los Piletones una obra destinada a dar de comer a chicos desamparados con una organización y calidad sorprendentes, sobre todo si se considera que lo hace por $ 0,80 por persona, cuando en la Ciudad de Buenos Aires lo mismo cuesta más de $ 2. Esta benefactora se hizo amiga de Macri, quien la llevó ayer como invitada especial al partido, junto con algunos de sus chicos.
Si faltaba algo para completar el mosaico, en otro rincón de la cancha se sentaron las candidatas al concurso de «conejitas» de «Playboy». Casi adolescentes, despampanantes, fue casi en lo único a que prestaron atención quienes recorrieron los palcos con cierta minuciosidad en la triunfante Bombonera de ayer.
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