FMI: sin credibilidad fiscal será difícil transitar la pospandemia

Economía

Para la gente del Fondo, la solidez de las reglas y las instituciones presupuestarias, unidas a la claridad en las comunicaciones y la transparencia fiscal, aumentan la confiabilidad de los acreedores.

Se avecinan cambios en las condiciones financieras y crediticias mundiales, y el FMI procura que los países vayan preparando el terreno fiscal para lo que viene. Por ello, en la previa de su Reunión Anual sentó algunas bases o guías, de interés sobre todo para aquellos países que estén o deban encarar una negociación con el Fondo, en cuanto al tema fiscal y de endeudamiento.

Los ingentes estímulos fiscales lanzados durante la pandemia han provocado un aumento de las necesidades brutas de financiamiento, así como de las vulnerabilidades asociadas, por lo que el FMI estima que es probable que la deuda pública se mantenga en niveles elevados durante muchos años. Por ejemplo, para retornar a los niveles de deuda de pre-pandemia, el Fondo estima que sería necesario registrar durante más de una década saldos fiscales primarios superiores a los previos a la pandemia.

“Una tarea complicada no solo por el gasto relacionado con la crisis, sino también por las presiones preexistentes derivadas del envejecimiento de la población o las necesidades de desarrollo, así como por la resistencia a aumentar el ingreso”, señala el organismo en el último Monitor Fiscal.

Vulnerabilidades

Claro que para determinar cuál es el momento indicado para reducir el déficit “se deberán tener en cuenta las condiciones específicas de cada país; en especial, en qué fase de la pandemia se encuentra, qué vulnerabilidades fiscales existen, cuál es el riesgo de sufrir daños económicos y cuál es la calidad del gasto público. Como así también los efectos distributivos de un eventual incremento del ingreso tributario o una reducción del gasto público”, advierten los expertos del Fondo.

Y si bien las condiciones financieras han sido favorables y puede extenderse un poco más, a pesar del aumento de la incertidumbre, del elevado nivel de deuda y de algunos defaults soberanos; una caída pronunciada del ahorro mundial o una fuerte y repentina suba de las tasas de interés tendría repercusiones negativas para los mercados emergentes y las economías pre-emergentes vulnerables.

Pero en lo que machaca el Fondo es en el compromiso con la sostenibilidad fiscal basado en marcos creíbles (reglas e instituciones que orientan la política fiscal) porque permite ganar tiempo y limitar los daños de la estabilización o reducción de la deuda. “Cuando los prestamistas confían en la responsabilidad fiscal del gobierno, resulta más sencillo financiar los déficits más importantes y los mecanismos de refinanciamiento de la deuda”, recuerda el organismo en el caso tanto de países con pleno o limitado acceso a financiamiento.

El Fondo destaca que el compromiso con la disciplina presupuestaria y la comunicación clara de las prioridades de política, respaldado por la transparencia fiscal, consigue reducir los costos de financiamiento. “Los datos relativos a las expectativas del sector privado indican que los anuncios presupuestarios han tenido mayor credibilidad en los países en los que se aplican reglas fiscales y disponen de organismos independientes para el monitoreo de las reglas. La diferencia entre las previsiones oficiales y privadas del déficit fiscal fue un 1% del PIB inferior en los países que aplican normas de equilibrio presupuestario.

A su vez, la credibilidad de los anuncios presupuestarios se vio recompensada con una reducción temporal de los rendimientos de los títulos soberanos de aproximadamente 40 puntos básicos”, sostiene el estudio oficial. Además destaca la reacción de los medios de comunicación a la suspensión de las reglas fiscales, durante la pandemia, que fue más positiva en los países que gozan de mayor transparencia fiscal. Sin embargo, “los anuncios de importantes ajustes fiscales no siempre generan credibilidad fiscal, puesto que, en los pronósticos privados del déficit presupuestario, se suelen descontar los efectos a corto plazo sobre el déficit.

En general, la solidez del marco fiscal puede contribuir decisivamente al fortalecimiento de la credibilidad de las finanzas públicas”. En la práctica, “los gobiernos pueden comprometerse con los esfuerzos fiscales futuros de diferentes maneras, pero es posible que se necesiten algunas acciones por adelantado en países donde el historial es débil, porque construir credibilidad lleva tiempo. Los marcos fiscales que incorporan la reducción del déficit en el futuro pueden adoptarse después de lograr el consenso necesario”, setencian los funcionarios del FMI.

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