El FMI corrigió el pronóstico económico: Argentina crecerá 4,5% en 2021

Economía

El organismo redujo la estimación de octubre, cuando vaticinó un 4,9%, y ahora espera un punto menos respecto del 5,5% que prevé el Gobierno, de acuerdo con el presupuesto nacional.   

“Un camino sinuoso hacia la recuperación en América Latina y el Caribe”, prevé el Fondo Monetario Internacional para la región, según surge de un trabajo publicado en el blog del organismo. En el estudio, confirmó que espera un crecimiento de 4,5% para la economía argentina en el año en curso, por debajo del anterior pronóstico (4,9% según la estimación de octubre) y un punto menos respecto del 5,5% que espera el Gobierno, de acuerdo con el presupuesto nacional.

En su actualización de las perspectivas de la zona, el FMI sostiene que “las economías de América Latina y el Caribe comenzaron a revertir la devastación económica inicial que dejó la COVID-19 a comienzos de 2020. Pero el recrudecimiento de la pandemia a finales de ese año amenaza con frustrar una recuperación que ya es desigual y con agravar los enormes costos sociales y humanos”. El trabajo lleva la firma de Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental y los economistas Anna Ivanova y Takuji Komatsuzaki.

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El Fondo reseña que, tras la fuerte contracción en el segundo trimestre del año pasado, “la veloz recuperación en el tercer trimestre superó las expectativas en algunas de las economías más grandes, como Brasil, Perú y Argentina”. En este sentido, el organismo moderó la caída prevista para la economía argentina: ahora calcula que la retracción llegó a 10,4% el año pasado, cuando en octubre estimaba un retroceso de 11,8%. La manufactura se recuperó más rápido que los servicios. Las exportaciones netas han retornado a los niveles previos a la crisis, pero el consumo y la inversión están rezagados.

Los indicadores anticipados, como la producción industrial y las ventas minoristas, señalaban a que el repunte habría continuado en el último trimestre de 2020, impulsado por un considerable estímulo fiscal, condiciones financieras internacionales favorables y la resiliencia y adaptación de los agentes económicos ante la nueva realidad. De esta forma, el FMI revisó al alza su pronóstico de 2020 para la región, de -8,1% a -7,4%.

Para el año en curso, el Fondo espera que América Latina y el Caribe registre una recuperación de 4,1% – por encima del 3,6% proyectado en octubre- en vista de los resultados más sólidos de lo previsto en 2020, la expectativa de que se amplíen las campañas de vacunación, las mejores perspectivas de crecimiento para Estados Unidos y el aumento de los precios de algunas materias primas. Se espera que el crecimiento se acelere más adelante en el año. En lo que se refiere a Brasil, principal socio comercial en la región de la Argentina, se proyecta un crecimiento de 3,6%.

Sin embargo, el organismo advierte que las cifras de nuevas infecciones y muertes han aumentado en los últimos dos meses en América del Sur y América Central, si bien se notan indicios de estabilización más recientemente. “Los sistemas de salud se encuentran bajo intensa presión en muchos países y la intensidad con la que se realizan las pruebas de detección sigue siendo baja en comparación con la de las economías avanzadas y otras economías emergentes, pese a ciertas mejoras registradas desde agosto”.

Riesgos

“Los costos sociales y humanos de la pandemia han sido enormes, y hacen que se cierna una gran sombra” afirma Werner. Se estima que más de 17 millones de personas han entrado en una situación de pobreza. El empleo permanece por debajo de los niveles previos a la crisis y es probable que la desigualdad haya aumentado en la mayoría de los países. Más de 18 millones de personas han sido infectadas, y la cifra de muertos asciende a medio millón.

La incapacidad para contener las nuevas infecciones, la imposición de nuevos confinamientos y el consiguiente cambio de comportamiento de la gente supondrán un lastre para el crecimiento, advierten los economistas del Fondo.

Consideran que una recuperación más débil en los mercados laborales infligiría un daño social más permanente y un cambio repentino en la actitud de los inversionistas internacionales podría generar presiones sobre los países que adolecen vulnerabilidades fiscales y externas.

Por el lado positivo, el trabajo destaca que la eficacia de las campañas de vacunación y contención de la pandemia, que cuentan con el firme compromiso de la mayoría de los países, y un apoyo fiscal adicional, sentarían las condiciones para una recuperación más rápida.

El pronóstico agregado oculta importantes diferencias entre los países. El crecimiento para este año ha sido revisado al alza en Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, pero a la baja en la región del Caribe, de 4% a 2,4%, dado que la reanudación de las actividades de viajes y turismo, vitales para la región, ha tardado mucho más de lo previsto.

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La directora del FMI, Kristalina Georgieva.

La directora del FMI, Kristalina Georgieva.

No obstante, la plena recuperación está aún muy distante. Según el pronóstico del FMI, el producto de la región retornará a los niveles previos a la pandemia apenas en 2023, y el PIB per cápita lo hará en 2025, es decir, más tarde que otras regiones del mundo. La publicación precisa que “la crisis ha repercutido desproporcionadamente en el empleo, y las pérdidas se han concentrado sobre todo en las mujeres, los jóvenes y los trabajadores informales y menos cualificados, y los indicadores sociales están dando cuenta de ello”.

En el terreno de las políticas, para el FMI “la primera prioridad de los países debería ser garantizar una dotación adecuada de recursos para los sistemas sanitarios, incluidas la vacunación y las pruebas”. La segunda, “seguir apoyando a los sectores vulnerables más afectados por la pandemia y afianzar la recuperación que hasta ahora es incierta”.

Al respecto, alerta que retirar el apoyo fiscal demasiado pronto pondría en peligro estos objetivos. Los países que cuentan con margen en sus presupuestos para gastar más deben seguir brindando apoyo a sus economías y focalizarlo mejor, lo cual sin duda acelerará la recuperación. Los países con capacidad limitada de gasto deben priorizar el respaldo a la salud y los hogares, concluye el trabajo.

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