El FMI estima una caída de 1,3% del PBI para 2020 y un crecimiento de 1,4% para 2021

Economía

El organismo mantiene su previsión de retroceso del PBI para este año, pero anticipa una recuperación. El Gobierno negocia con la entidad por la deuda.

Una cierta aceleración en el crecimiento de Brasil, el principal socio del Mercosur, es una de las pocas noticias favorables para la Argentina que contiene la actualización de las Perspectivas Económicas Mundiales (WEO en sus siglas en inglés) del Fondo Monetario Internacional referido a Latinoamérica y el Caribe, una región castigada por el estancamiento y el retraso relativo. En lo concerniente a la economía argentina, el FMI mantiene su previsión de un retroceso de 1,3% en el producto bruto interno durante el año en curso y anticipa una recuperación, de 1,4% para 2021. Estos datos se dieron a conocer en un trabajo de Alejandro Werner, director para el Hemisferio Occidental del organismo multilateral, publicado en el Blog del FMI, en el que se hacen referencias específicas a los principales países del área pero llamativamente no hay menciones sobre la Argentina, pese a su importancia económica.

Entre las referencias específicas, Werner menciona que desde el 2013, el PIB real de Venezuela se ha contraído un 65%, un país que no brinda información al Fondo. La ausencia de precisiones sobre la situación argentina coincide con un momento el que las autoridades nacionales y los más altos directivos del Fondo están manteniendo reuniones orientadas a la renegociación de la deuda externa. El ministro de Economía, Martín Guzmán, conversó en Nueva York con Julie Kozack, directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, y Luis Cubeddu, Jefe de Misión del organismo para Argentina, reunión que calificaron de “productiva”, según trascendió. El 5 de febrero próximo, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, se reunirá con Guzmán, en el marco de un seminario económico organizado por El Vaticano y se espera que en la primera parte de febrero arribe al país una misión del organismo.

En medios del mercado se considera que esta “llamativa” falta de referencias a la Argentina puede interpretarse como una suerte de reconocimiento de los errores cometidos tanto por el Fondo como por la anterior administración en las políticas aplicadas en el país.

Confianza

En tanto, fuentes oficiales señalaron a Ámbito que las conversaciones con el organismo “están encaminadas”. Al respecto, señalan que el presidente Alberto Fernández ha decidido encarar personalmente las negociaciones “políticas” por el problema de la deuda, en tanto que “técnicas” corresponden al ministro Guzmán. Desde esta perspectiva, señalan como importantes las reuniones que el primer mandatario tendrá próximamente con las más altas autoridades de Alemania, Francia y España –países que tienen un peso importante en las decisiones del Fondo-. Esto explica que el ministro Guzmán no acompañe al presidente Fernández en sus diálogos con los mandatarios europeos.

En medios oficiales se destaca la celeridad con que líderes mundiales como canciller Ángela Merkel y el presidente galo Emanuel Macron dieron respuesta al pedido de reunión del primer mandatario argentino. Señalan al respecto que existe una respuesta positiva del mundo al planteo del presidente Fernández en cuanto a su intención de “honrar las deudas, pero en un contexto de crecimiento que permita al país hacer los pagos”.

No sin ironía, recuerdan que las políticas del anterior presidente Mauricio Macri y más allá de sus fluidos contactos internacionales, llevaron a que las compañías de esos países “perdieran plata”. Asimismo, admiten que no deja de sorprender el “tono moderado” del presidente argentino.

El voto de Alemania y Francia en el directorio del Fondo Monetario es importante pero Estados Unidos, poseedor del 16% de los votos, es una voz determinante. Precisamente, el apoyo estadounidense posibilitó que el gobierno de Macri obtuviera uno de los préstamos más importantes del organismo multilateral. Argentina hoy necesita también que la administración de Donald Trump ayude a que se llegue a un acuerdo con el FMI.

En este sentido, si bien Fernández no ha mantenido contacto con el presidente norteamericano hubo algunas señales consideradas “muy positivas”. Estados Unidos respondió favorablemente a una carta enviada por el gobierno argentino al Secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin, en la que solicitó no aumentar aranceles sobre el aluminio y el acero que el país exporta a los EE.UU.

En tanto, por el lado de los acreedores se critica la falta de “definiciones” por parte del gobierno argentino en cuanto a cómo se va a pagar la deuda. Se habla de “incertidumbre” que no despejan los dichos de Guzman.

Estancamiento

“La actividad económica en América Latina y el Caribe se estancó en 2019, siguiendo con el lento ritmo de crecimiento de los últimos cinco años, lo que plantea nuevos retos y urgencia a la reactivación”, afirmó Werner. De hecho, precisa, el PIB real per cápita de la región ha disminuido 0,6% por año en promedio durante el período 2014–2019, en marcado contraste con el aumento medio anual de 2% durante el período de auge de las materias primas de 2000–2013.

Al analizar las razones del estancamiento, Werner señala que el crecimiento potencial sigue restringido por la escasez de inversión, el lento aumento de la productividad, un clima poco propicio para los negocios y la baja calidad de la infraestructura y la educación. En lo cíclico, el crecimiento se ha visto limitado por el bajo nivel del crecimiento mundial y de los precios de las materias primas, la fuerte incertidumbre en torno a las políticas económicas, el rebalanceo económico en algunas economías, y la tensión social, en otras causas.

El Fondo advierte que la fuerte incertidumbre en torno a las políticas económicas en algunos de los principales países de América Latina continúa limitando el crecimiento. Por ejemplo, la incertidumbre acerca del rumbo de las reformas y las políticas económicas en Brasil y México probablemente contribuyó a la desaceleración del crecimiento del PIB real y la inversión en 2019.

“La continuación del rebalanceo económico en las economías estresadas que experimentaron frenadas bruscas de los flujos de capital en 2018-19 (Argentina, Ecuador) ha ayudado a restaurar los equilibrios internos y externos, pero también ha contenido el crecimiento económico” sostuvo Werner.

Entre los países de la región que han experimentado tensiones sociales se identifican a Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador, lo que ha afectado la actividad económica. La incertidumbre acerca de las políticas económicas también ha aumentado en estos países conforme los gobiernos consideran distintas opciones de reformas y políticas económicas para hacer que el crecimiento sea más inclusivo y para atender las demandas sociales, según Werner.

Riesgos

La actualización de las Perspectivas de la economía mundial proyecta que el crecimiento de la región repunte a 1,6% en 2020 y a 2,3% en 2021 -tras una variación casi nula, 0,1% durante el año pasado. Este avance sería impulsado por una reactivación gradual del crecimiento mundial y de los precios de las materias primas, un continuo apoyo de la política monetaria, una menor incertidumbre en torno a las políticas económicas, y una recuperación paulatina de las economías estresadas.

Con todo, Werner también alerta que “hay importantes riesgos a la baja”. Advierte que las tensiones sociales podrían extenderse a otros países en la región, mientras que la incertidumbre acerca de las políticas económicas podría aumentar aún más debido al aumento de las tensiones sociales y las desviaciones de las políticas económicas.

En este contexto, el director del FMI considera que “las políticas económicas tendrán que encontrar un punto de equilibrio entre recomponer el margen de maniobra y mantener la estabilidad económica, por un lado, y, por otro, apoyar el crecimiento y reforzar la red de protección social”. Y agrega que “una prioridad clave hacia adelante es la de reactivar el crecimiento y hacerlo más inclusivo, manteniendo la estabilidad macroeconómica”. Estas afirmaciones están en línea con lo señalado por las autoridades argentinas, en el sentido que las políticas de crecimiento deben contemplar a los sectores más desprotegidos.

En cuanto a Brasil, el principal socio económico de la Argentina, el FMI señala que el crecimiento permaneció en un nivel moderado de 1,2% en 2019, pero se proyecta que se acelere a 2,2 % en 2020 gracias al repunte de la confianza tras la aprobación de la reforma de las pensiones y las menores tasas de interés de política monetaria en el contexto de una inflación baja. Y considera que “la ejecución firme del amplio programa de reforma fiscal y estructural del gobierno será esencial para salvaguardar la sostenibilidad de la deuda y estimular el crecimiento potencial”.

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