FMI: en Wall St. anticipan que las negociaciones serán erráticas

Economía

Son cautelosos con la región, pero esperan una mejora en segunda parte del año ya que descuentan una vacunación masiva para ese tiempo. Ecuador y la Argentina, en la mira por el Fondo.

Según lo que se escucha, se dice y se lee de los principales bancos de inversión de Wall Street sobre Latinoamérica, el consenso espera para el primer semestre del año una desaceleración del impulso que tuvo el crecimiento económico en 2020 dado que gran parte de los programas de estímulo fiscal han terminado o han comenzado a eliminarse y, encima, el panorama viral se ha complicado recientemente. Por lo tanto, la perspectiva a corto plazo sigue siendo compleja y desafiante, precisamente, por la intensificación del brote de covid-19 en varias economías como Argentina, Brasil, Chile y Colombia a lo que se suman los avances desiguales de los programas de vacunación.

Sin embargo, hacia el segundo semestre se anticipa una mejora bajo un contexto externo favorable y contemplando el impacto de los programas de vacunación masiva que desbloqueen la actividad reprimida en sectores de servicios aún deprimidos y aumenten la confianza de los consumidores y las empresas. Otro tema que está en la bitácora de los emergentes de la región es el rol del FMI, en particular con Argentina y Ecuador. Al respecto los analistas, si bien esperan que haya apoyos financieros, anticipan que la implementación será muy ruidosa y errática. En el caso argentino la negociación en ciernes de un programa “Extended Fund Facility” (EFF) apunta en primer lugar a reperfilar o extender los pagos de los u$s44.000 millones adeudados. El consenso espera que se anuncie un nuevo programa en el primer semestre, pero descuenta que las negociaciones y las discusiones en curso se verán desafiadas por el compromiso poco claro de las autoridades con la consolidación fiscal y las reformas, el sesgo hacia políticas heterodoxas intervencionistas y la resistencia política de ciertos sectores a tener un programa con el Fondo.

En cuanto a Ecuador, que reestructuró con éxito u$s7.400 millones de su deuda externa en agosto de 2020, y el 30 de septiembre el FMI le aprobó un acuerdo EFF a 27 meses por u$s6.500 millones y un desembolso inmediato de u$s2.000 millones. La primera revisión del programa concluyó con éxito el 31 de diciembre, desbloqueando otros u$s2.000 millones para apoyo presupuestario. Consideran que el programa del FMI es generoso en términos de cantidad de recursos financieros y perfil de desembolso anticipado, pero advierten que la condicionalidad bajo el programa es exigente, aunque está justificada, particularmente en términos del ajuste fiscal requerido. Por lo tanto, el programa con Ecuador puede estar bajo presión dependiendo del resultado de las elecciones presidenciales de febrero (Andrés Arauz, apadrinado por el expresidente Rafael Correa, está segundo en las encuestas muy cerca del candidato de centroderecha, Guillermo Lasso) ya que la nueva administración puede no demostrar un fuerte compromiso con el programa actual y buscar una renegociación de los términos del EFF.

Hay otras tres cuestiones claves en las que los expertos apuntan los cañones: inflación, consolidación fiscal y la cuenta corriente. En cuanto a la inflación,creen que el contexto sigue siendo benigno a pesar de la suba de los alimentos. Proyectan que la inflación se mantendrá baja o contenida, particularmente la núcleo y, por lo tanto, no será una restricción de política (ya que es probable que pasen algunos años antes de que la producción y el empleo vuelvan a los niveles potenciales mientras La Niña pueda generar efectos transitorios). Para la región en su conjunto se espera una inflación en torno al 3,5 a 4% pero en el caso argentino por encima del 40%. La cuestión fiscal sigue estando al frente del debate de las políticas macroeconómicas en todas las economías, con diversos grados de preocupación entre los inversores.

En Argentina y Ecuador, la consolidación fiscal se considera imprescindible, dadas las limitadas opciones de financiamiento del sector privado, lo que ocupa un lugar destacado en el programa del FMI con Ecuador y probablemente en el próximo EFF con Argentina. En cuanto a las cuentas corrientes destacan que se ajustaron significativamente en 2020 y no deberían ser una fuente de preocupación política en 2021 (Argentina, Ecuador y México lideraron los ajustes desde 2019 y la tendencia se aceleró y se amplió con la pandemia).

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