4 de julio 2001 - 00:00

Fraga no puede dominar el dólar

San Pablo (Bloomberg) - El presidente del Banco Central de Brasil, Arminio Fraga, puede haber ganado una batalla contra la devaluación de la moneda de su país, pero se avecinan otras.

Las principales herramientas de Fraga para defender la moneda (intervenir en el mercado cambiario y subir las tasas de interés) podrían funcionar por unas semanas pero, serían contraproducentes en períodos más prolongados.

Cuando el directivo asumió el cargo de presidente del Banco Central, en marzo de 1999, usó las mismas herramientas para estabilizar el real después de que Brasil devaluó la moneda. Pero las cosas son distintas ahora.

Brasil enfrenta una serie de problemas que podrían no desaparecer en unas cuantas semanas. Algunos de ellos son una crisis energética que ya ha empezado a afectar el crecimiento económico y podría extenderse hasta el año entrante. Otros son la menguante popularidad del presidente Fernando Henrique Cardoso, una caída de la inversión extranjera directa y temores por un incumplimiento de deuda o por una devaluación en la Argentina. Como resultado, el real ha caído 16% este año frente al dólar, a 2,34.

A principios de este año, muchos esperaban que 2001 fuera un año sin par en el crecimiento económico brasileño. Ahora, las cosas no se ven tan bien. El viernes pasado, el Banco Central elevó su previsión de inflación en 2001 a 5,8%, en comparación con 4,8%, y redujo su previsión de crecimiento del Producto Bruto Interno a 2,8%, desde 4,3%.

«La tendencia es que las cosas empeoren en los próximos seis meses en lugar de mejorar», dijo Simao Davi Silber, director del Instituto de Investigación Económica, o Fipe, en San PaBlo.

Experiencia

A Fraga, de 43 años, se lo conoce por ser uno de los directores de Banco Central más experimentados de América latina. Su anterior empleo como administrador de fondos en la empresa de cobertura de riesgo Soros Fund Management LLC es una razón. La otra es su diestro manejo de la política monetaria y cambiaria de Brasil desde que asumió el cargo. La estrategia de Fraga parece haber funcionado, por el momento.

El 20 de junio, el Banco Central subió la tasa de interés de referencia a 18,25%, desde 16,75%. Al día siguiente, el director dijo que la balanza de pagos de Brasil se fortalecería en $ 10.800 millones en los próximos meses gracias a préstamos, ventas de activos, emisiones de bonos y otros tipos de financiamiento.

Unos $ 6.200 millones se sumarían a las reservas internacionales y los $ 4.600 restantes impulsarían el influjo de divisas. Las reservas internacionales de Brasil eran el jueves de casi $ 38.000 millones.

Antes de estas decisiones, el real había perdido más de una quinta parte de su valor frente al dólar en 2001. Entre el 20 de junio y el viernes pasado, el real se recuperó casi 7%.

Solución cara

Sin embargo, evitar que el real caiga de nuevo ha salido caro. El miércoles pasado, el Banco Central gastó hasta $ 800 millones en comprar reales y apuntalar la moneda, según un cálculo de Credit Suisse First Boston. El Banco Central también vendió deuda ligada al dólar por unos $ 2.400 millones, según CSFB.

Cuando el Banco Central subió las tasas de interés también anunció un sesgo a la baja para los futuros cambios en las tasas, lo que le da a Fraga el derecho a reducirlas antes de la próxima reunión monetaria, programada para el 17 y 18 de julio. Sin embargo, si las presiones sobre la moneda no ceden, el directivo podría tener que dar marcha atrás y pedir alterar el sesgo sobre futuros cambios en las tasas de interés, y subirlas a fin de apuntalar a la moneda. Eso podría afectar su credibilidad y generar más devaluación.

Fraga quería aminorar las presiones sobre la moneda, especialmente de empresas brasileñas que estaban comprando dólares para protegerse contra la devaluación. El problema era que cada vez que éstas compraban dólares, hacían que el real cayera más, por lo que tenían que adquirir una mayor cantidad de dólares. El presidente del Banco Central quería romper ese círculo vicioso.

Gasto en vano

Sin embargo, la estrategia de tener un fondo de reserva no siempre funciona, especialmente cuando un país «traza una raya en el piso» para defender un cierto tipo de cambio. Brasil gastó miles de millones de dólares en vano para proteger su moneda en 1998 y principios de 1999 antes de adoptar una tasa de cambio flotante.

Fraga no estableció ninguna línea explícita, pero eso no les importaría a inversionistas y especuladores. «Muchas personas en el mercado consideran que la banda podría ser de entre 2,35 y 2,40 reales por dólar», dijo Carlos Urso Jr., economista del grupo de consultoría económica de San Pablo, LCA consultores.

En 1999, el presidente del Banco Central siguió una estrategia similar de aumentar temporalmente las tasas de interés -a 45% anual, en un momento-e intervenir en el mercado cambiario. El real se recuperó en las tres semanas siguientes y el directivo bajó las tasas de nuevo. Pero Brasil ya había devaluado cuando Fraga subió las tasas en 1999. Así que, en cierto sentido, lo peor ya había pasado. Este podría no ser el caso ahora, debido a todos los problemas de Brasil.

Y lo que es más, las tasas altas combinadas con una reserva sólida para apuntalar la moneda podrían funcionar en una semana o mes en particular, pero generalmente no lo hacen en períodos más prolongados cuando la moneda continúa bajo presión. «Es una cantidad tan considerable que podría cambiar la tendencia (de devaluación del real) en los próximos seis meses», explica Silber de Fipe. A la larga, las altas tasas de interés afectan el crecimiento económico. Los negocios toman menos dinero prestado y reducen las nuevas inversiones. Los individuos solicitan menos préstamos para comprar autos y casas. Una economía más débil presionaría de nuevo a la moneda.

Esta estrategia viene acompañada de una Trampa-22. Podría aligerar las presiones de devaluación, siempre y cuando no se use mucho. Una vez que Fraga empiece a gastar más dinero con mayor frecuencia para defender el real, se arriesga a contribuir a los temores de que la situación está empeorando, aumentando con ello la presión sobre la moneda. Va a ser un año muy largo para Brasil.

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