Franceses confirman que se van de Edenor
Electricité de France busca compradores para Edenor y la también francesa Suez podría decidir la semana próxima la rescisión unilateral del contrato de Aguas de Santa Fe. Edenor es la segunda gran privatizada que se vende. Antes, France Telecom vendió su participación en Telecom Argentina. Estas decisiones pueden atribuirse a estrategias de inversión de las empresas extranjeras, pero influyen mucho la demora en revisar contratos y la actitud de confrontación, más que de diálogo, que prefiere el gobierno.
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La concesión de Edenor abarca el norte de Capital Federal y el noroeste del Gran Buenos Aires. El contrato se firmó en agosto de 1992 por 95 años desde esa fecha.
Voceros de EdF señalaron que desde 2002 los activos en los países de América latina (México, Brasil y la Argentina) ya no son estratégicos para la compañía. Pero al mismo tiempo sugirieron que no harían una salida precipitada, y de hecho aún no se conoce que hayan tomado decisiones en los otros países de la región.
Edenor tiene actualmente una deuda cercana a los 482 millones de dólares, que además es difícilmente aceptable por el gobierno, debido a que una concesión casi idéntica, la de Edesur, tiene una deuda muy inferior de aproximadamente u$s 130 millones.
También podría decirse que EdF preferiría perder lo que invirtió antes de seguir perdiendo, y dentro de los activos que definió como no estratégicos, Edenor sería el que menos expectativa le reporta. No hay en este caso una fluida relación gobierno a gobierno como ocurre con España y, por el contrario, desde la administración argentina se consideró positivo en las últimas semanas la eventual venta de Edenor al grupo Dolphin de Marcelo Mindlin.
Este último empresario manifestó públicamente su interés en la distribuidora. Esa declaración resulta llamativa porque en principio Dolphin ya tiene 50% de la sociedad de control de Transener, empresa de transporte eléctrico, y el marco regulatorio prohíbe tener participaciones de control en transporte y distribución al mismo tiempo.
No obstante, el tema entra en terreno ambiguo, porque Petrobras que tiene el otro 50% de Transener, posee posiciones de control en generación, lo cual tampoco está permitido. La empresa brasileña, en tanto, sólo tiene un compromiso de desinvertir en Transener cuando esta empresa se haya recuperado, pero debido a que se trata de un activo estratégico (decisión del gobierno de Eduardo Duhalde), y no porque haya incumplido el marco regulatorio.
Puede ser que Mindlin al manifestar su interés estuviera buscando socios, o buscando aval del gobierno, que ve con buenos ojos que capitales nacionales reemplacen a los extranjeros en algunas privatizadas.
En principio, hace dos semanas, la operación con Mindlin parecía tan cerrada que durante el viaje del presidente Néstor Kirchner a Alemania, un integrante de la comitiva transmitió a periodistas que el actual gerente de Edenor, Edgardo Volosin, es el puente entre EdF y Dolphin, y que al frente de la distribuidora, Mindlin nombraría a Alejandro Macfarlane, que salió en enero de la conducción de YPF, tras el cambio en el directorio de Repsol.
Puede ser que la oferta de Mindlin fuera insuficiente para EdF y por eso le encargó la búsqueda al JP Morgan. O que esta última contratación sea una manera de presionar para elevar el precio. En el sector empresario se asegura que puede haber otros interesados. También se reconoce que la mayor ventaja de Mindlin es su capacidad para renegociar deuda, considerando que en 60 días reestructuró la deuda de Transener, consiguiendo una quita de 50%.
El negocio de Dolphin es comprar barato empresas endeudadas y luego reestructurar sus pasivos, para hacerlas rentables. Pero algo se debe haber interpuesto en la negociación con los franceses y ahora está abierta la posibilidad de que aparezcan otros interesados.




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