Contrariando las expectativas del gobierno de Néstor Kirchner, la empresa Shell anunció este fin de semana que no se irá del país. La noticia parece, en realidad, una señal alentadora para la economía local, sobre todo hacia el exterior, en medio del proceso de canje de la deuda, pero hay varios indicios de que los funcionarios oficiales confiaban en que Shell vendería sus activos en la Argentina a un precio bajo en relación con la inversión realizada, dando paso al ingreso de Petróleos de Venezuela ( PDVSA) como protagonista del mercado de combustibles.
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La expectativa estaba fundada en que el grupo Shell había ya desinvertido en Venezuela, Perú y algunas islas del Caribe, y en octubre anunció que iba a quedarse en Brasil y Centroamérica, con lo cual dejó abierta la posibilidad de vender en la Argentina y en Chile.
Sin embargo, desde octubre algo cambió en la compañía angloholandesa. Según el presidente de Shell Argentina, Juan José Aranguren, «hay una decisión estratégica de quedarse en la Argentina y en Chile que se tomó hace más de quince días».
Agregó que la valuación de un activo, para decidir si conviene o no venderlo, «no se hace sobre la rentabilidad actual, sino sobre las perspectivas, y en este caso, creemos que si hay cierta baja del precio internacional del petróleo, el negocio en la Argentina volverá a ser rentable, considerando la recuperación que se viene notando en el mercado interno».
Aranguren no aceptó responder sobre las eventuales negociaciones con PDVSA, argumentando que no le correspondía opinar sobre declaraciones del presidente de «un país amigo». No obstante, dejó la impresión de que las tratativas prácticamente no existieron.
Lo cierto es que cuando se trata de adquisiciones de empresas importantes, por lo general las negociaciones son reservadas y no se realizan declaraciones sobre el precio a través de los medios de comunicación. Tanto Hugo Chávez como el entonces presidente de PDVSA, Alí Rodríguez, en diciembre pasado, dijeron públicamente que era «muy alto» un precio de «1.000 millones de dólares» por Shell.
No puede descartarse que el gobierno argentino esperara una venta rápida y a bajo precio, y que con esas expectativas alentara las declaraciones públicas de Chávez. No obstante, PDVSA, en su página de Internet, al referirse a la incursión en nuestro país, menciona en términos formales un proyecto integral de todas las fases del negocio petrolero en sociedad con empresas de la región, y además el «abanderamiento» de unas 600 estaciones de servicio «a largo plazo».
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