Con el Dow trepando 0,11% hasta los 12.416,14 puntos y el NASDAQ retrocediendo 0,17%, la respuesta que esperábamos sobre las implicancias de la suba previa queda para otro momento.
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Es posible que el paso al costado que dieron los alcistas fuese el resultado de la mayor suba en tres días para el S&P 500 desde abril de 2003 (aunque también es posible que, cerrado lo más riesgoso de las posiciones descubiertas, ya nadie supiese muy bien qué hacer). Si bien la actividad bursátil se mostró muy acotada -trepando apenas 0,02% más, el Dow hubiera quedado ganador para lo que va del año-, la cosa fue muy distinta en el mercado petrolero, donde el crudo experimentó la mayor suba en un mes y medio, trepando 3,5% a u$s 62,69 por barril (es cierto que los inventarios de gasolina disminuyeron, pero como causa única de la suba es pobre).
No debe extrañar, entonces, que lo mejor del día pasara por el sector energético -ganó 1,8%- y que entre las blue chips Exxon Mobil -1,54% arriba- se hiciera del primer lugar (el segundo puesto, entre rumores de adquisiciones y consejos de compra, fue para Procter & Gamble). Lo que sí resulta curioso y merecería más análisis es que el índice de los papeles de tercera línea (el Russell 2000) cerró el día ganando apenas cuatro milésimas menos que el Dow.
Otro que sorprendió, y no por lo bueno, fue Motorola, que además de ubicarse como el papel más transado en el NYSE se desplomó 6,6% (su "festejada" Palm sufrió un poco más) tras advertir que su crecimiento de este trimestre no será tan bueno. Un estudio acaba de encontrar patrones consistentes con operaciones de "insider trading" en 41% de las grandes fusiones norteamericanas.
Con el volumen récord de operaciones en lo que va del año, ya sabemos por dónde debería discurrir el próximo gran escándalo bursátil. Pero mientras haya suba, ¿a quién le importa? (Para algo, pusilánimes hay en todas partes.)
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