Se trató de una fecha ciertamente de «gris a negra», para el conjunto de los recintos bursátiles mundiales, con lo cual pasó más inadvertido un reinicio muy flojo de los indicadores de Buenos Aires. Sin embargo, no resultaba una tendencia que hiciera causa común con lo demás la del Merval, registrándose muchas jornadas del año donde gozaba de un propio microclima en alza, sin importar lo exterior. Desde tal ángulo, una porción de la víspera puede encastrarse con el lunes sumamente adverso, que imperó en la cadena internacional bursátil, pero hay otra buena parte que hace a la pérdida de tal ambiente alcista y donde se constata un par de escalones descendidos, en el cúmulo de órdenes: preocupante.
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Ayer se reunieron nada más que 22 millones de pesos de efectivo para las acciones, 10 por ciento de ello fue sumado para CEDEAR, haciendo totales de $ 24,7 millones, y con tal «capital de trabajo», el rechinar de engranajes estuvo presente.
Salida complicada, focos de pesadez, falta de tomadores fuera de sólo algunas pocas especies líquidas, repercutiendo en otro desagio sobre la marca Merval del cual 2 por ciento y yendo a presenciar de muy cerca -otra vez- la frontera del piso de los 900 puntos, con riesgo de perforarla. Un arranque semanal que es de lo más débil de estos tiempos, mientras la estadística histórica de noviembre: mira y sonríe...
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