Fuerte conflicto entre Gobierno y petroleras por precio del gas
• ES POR EL VALOR DEL DÓLAR A CONSIDERAR EN EL PRÓXIMO AUMENTO AL PÚBLICO
La devaluación provocó una encerrona: no hay margen para que las tarifas sigan subiendo, y no se quiere incrementar el gasto del Estado. YPF se verá muy perjudicada.
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El segundo problema es la situación de YPF que está fuertemente endeudada en dólares y ya disminuyó las inversiones previstas para el segundo semestre de este año. El riesgo es la desvalorización creciente de la petrolera de mayoría estatal que podría ser objeto de una oferta insignificante de compra en medio de los apuros fiscales del Gobierno.
Las petroleras, incluyendo YPF, aceptan la baja del precio a u$s4,1 pero pretenden que se tome como tipo de cambio el promedio del dólar futuro del Rofex para octubre-marzo, lo que hasta ayer arrojaba $45,49 por dólar.
Ese tipo de cambio implica un aumento del 44,5% sobre el precio del dólar de $31,47 de la propuesta de la ex Enarsa que es la impulsada por el Gobierno. Para el público significaría una suba del 95% en el precio del gas, y un alza de alrededor del 50% en las tarifas finales, porque también se ajustan los ingresos de transportistas y distribuidoras por lo menos en un 7,5%.
Además, el incremento sería todavía mayor desde enero porque desde esa fecha se trasladará a los usuarios en 24 cuotas mensuales, el impacto de la devaluación sobre el gas distribuido entre abril y septiembre. Sobre este aspecto, ya estaría decidido el mecanismo. Las distribuidoras tienen una deuda con las petroleras porque están pagando el gas a un dólar de $20,34 y por contrato debieron hacerlo al tipo de cambio vigente el día antes del pago.
Como las distribuidoras pagan el gas a las petroleras a los 75 días, para el gas de abril se usará el tipo de cambio de mediados de junio, la fecha efectiva de pago, y en forma igual todos los meses, hasta llega a septiembre que se empezará a pagar a mediados de diciembre al dólar que esté vigente en esa fecha.
Sin certezas sobre el tipo de cambio, no es fácil calcular la deuda total que se traspasará al público, porque además se le añadirán intereses que las distribuidoras deben a las petroleras, tal como está previsto en las normas de las licencias que no se modificaron. Tampoco queda claro si cuando se produzca un nuevo aumento en abril, la deuda se engrosará con la diferencia entre el tipo de cambio que se negocia ahora y el que efectivamente se registre.
El problema es tan complejo y tiene tantos aspectos a considerar que el Gobierno debería escuchar a los que afirman que hace falta un replanteo total de las tarifas de gas por parte de un grupo de expertos en el tema.




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