Los títulos argentinos que ajustan por la inflación ya cayeron tanto de precio tras la intervención oficial al INDEC, que otra vez lucen atractivos. Es que aun si la «inflación Moreno», que determina el polémico secretario de Comercio Interior, este año es de sólo 8% -muy lejos eventualmente de lo que en realidad ocurra-, el rendimiento final de los bonos indexados por el CER es muy alto. Es de 11% y hay papeles en los que trepa a 15%. Con un dólar estable y tasas de plazo fijo en apenas 7% anual, sería una ganancia nada despreciable. La clave, ya cicatrizadas las heridas por la manipulación de la inflación, está en las señales provenientes del exterior. Datos para tener en cuenta: lo de China y su derrumbe bursátil parecería ya haberse superado definitivamente. Sobre Estados Unidos, ahora se ve como muy difícil que entre en recesión. De mantenerse este contexto, pueden llegar a verse nuevas alzas en los papeles argentinos.
El mercado de bonos se tornó más riesgoso y por eso cambió la forma de invertir. La suba del viernes se apoyó en el fuerte ingreso de dólares del exterior para comprar títulos argentinos. Son divisas que, a diferencia de lo que ocurría antes de los cambios en el INDEC, vienen con metas cortas. No plantean invertir por seis meses mínimo como lo hacían antes.
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No quieren asumir riesgos y piensan tomar ganancias rápidas. Es un mercado ideal para especuladores con mucho «trading» (compras y ventas en el día) y arbitrajes (venta de un bono para comprar otro).
Por eso el viernes los bonos del canje, los que más cayeron después de la crisis, subieron hasta 2,2%. Distinto es el caso de los cupones PBI que han tenido cuatro ruedas consecutivas de fuertes subas. Estos derivados ajustan por el crecimiento de la economía, un rubro donde se sabe que el INDEC no se verá tentado a alterar datos en un año electoral, porque cuanto más alto es el crecimiento, más prestigio tiene el gobierno, al revés de lo que sucede con los precios.
Los negocios el viernes llegaron a los $ 2.000 millones entre el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y la Bolsa de Comercio. En ese volumen hay más de u$s 50 millones del exterior que compraron bonos en pesos. El ingreso de divisas dejó sus marcas en el precio del dólar transferencia que bajó a $ 3,07. ¿Por qué compran los extranjeros bonos indexados por costo de vida en un país donde los índices inflacionarios no son creíbles?
Porque no hay buenos negocios después de las caídas de las Bolsas asiáticas, en un mundo que está con mucho dinero disponible.
Rendimientos
La renta de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años está en 4,51% anual. Los bonos de Europa rinden menos. Cualquier bono argentino en dólares, en cambio, da poco más de 8%. Y si se quiere tomar más riesgo e ir a los bonos en pesos indexados, aunque al costo de vida se lo manipule para llevarlo a 9% anual, hay títulos como el Discount en pesos que rinden casi 7% sobre inflación. Por lo tanto, ofrecen un rendimiento superior a 15% en pesos.
Pero como en un año electoral se presume que el dólar se va a quedar quieto -o a lo sumo la devaluación no superaría 3%- entonces las ganancias- pueden llegar a más de 12% en dólares, según estiman los que apuestan por este tipo de alternativas. El bono preferido por los extranjeros para entrar a la plaza argentina es el BOGAR. Un título posdefault de las provincias que rinde más de 5% sobre inflación y tiene una «duration» de menos de 6 años.
Una buena relación de rendimiento y plazo. El viernes este bono subió 1,60% y atrajo en el MAE negocios en pesos por $ 150 millones y 12 millones de dólares. El resto de los bonos posdefault en pesos tuvo subas notables. El PRE9, el más castigado porque había crecido mucho antes del problema en el INDEC, se recuperó 1,22%. Notable fue lo del BODEN 2014, que estuvo ignoradodespués de la crisis de China y el viernes se anotó un alza de 2,23%, atrayendo negocios en dólares por 6 millones. Como sucede cada vez que resucitan los bonos en pesos, la familia de títulos en dólares pasó inadvertida.
El BODEN 2012, que el jueves había operado casi $ 250 millones, el viernes movió sólo $ 9 millones y subió 0,16%. El otro bono importante, el BODEN 2013, fue ignorado y negoció menos de $ 1 millón. A todo esto, el dólar operó sostenido y se afianzó en la última media hora, cuando cerró a $ 3,107 en el MAE-Forex, el principal mercado mayorista. En las casas de cambio continuó a $ 3,12 para la venta. El Banco Central compró casi u$s 50 millones y elevó las reservas a u$s 35.450 millones. Para hoy, la divisa está firme porque los compradores colocaron órdenes por u$s 75 millones y hay una oferta de sólo u$s 20 millones.
No hay que pensar que el alza del viernes marca una tendencia y los bonos volverán a subir como en los mejores días. Las ruedas que vienen serán volátiles; habrá subas y bajas porque las tomas de ganancias serán cortas. El mercado de bonos no depende tanto de lo que ocurra en las Bolsas mundiales. En realidad, lo que está sucediendo en el INDEC es -para este segmento- más grave que la caída de Shanghai que derrumbó los mercados del planeta.
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