10 de julio 2023 - 00:00

Gasoducto, dólares y la llave política que, desde hoy, puede potenciar al oficialismo

Sergio Massa
Sergio Massa

La inauguración del primer tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) -y el anticipo de las dos próximas licitaciones vinculadas a su continuidad- aparece como una de las primeras respuestas contundentes a tanto interrogante.

Se trata no solo de una obra (una que promete impulsar el desarrollo económico, acercar al país al autoabastecimiento energético e impulsar la creación de una fuente de divisas a través de la exportación de gas natural). Es, también, la obra pública más importante del gobierno de Alberto Fernández, con un costo aproximado de u$s2.700 millones.

Las circunstancias de corte económico en las cuales se produce la novedad son conocidas. Existe una restricción fuerte en materia de dólares que se ha vuelto cada vez más acuciante y una negociación árida planteada por el FMI en la búsqueda de una solución para el corto plazo. En rigor, fue el propio ministro Sergio Massa el que confesó ayer, en plena inauguración, que el FMI le había pedido frenar la obra. Claramente él hizo caso omiso.

Con la campaña electoral ya lanzada, la foto de unidad del oficialismo promete reducir las diferencias internas, al tiempo que las acciones de gobierno podrían comenzar a ser utilizadas como lo que son, hechos políticos cuya magnitud pueda pavimentar el camino del ministro y candidato.

En medio de tanta carestía discursiva por parte de la oposición, el Gobierno podría dar así con una fórmula para acumular volumen político -algo que le fue esquivo al propio Alberto Fernández-, al tiempo que lograría suavizar los contrastes que podrían surgir hacia adentro del propio espacio. Massa resolvería así un condicionamiento muy particular: ser ministro de Economía con una coyuntura difícil y candidato con la promesa de un cambio. La llave podría ser la misma que lo ha traído hasta aquí: una parte de la sociedad infiere que la responsabilidad por algunas cuestiones centrales, básicamente por la inflación, no ha sido suya, sino que, en gran medida, ha heredado esa problemática.

Dólares son amores

Al margen de estos puntos, la puesta en marcha del primer tramo del GPNK promete un futuro con menos erogaciones en materia de energía (entre enero y mayo de este año las importaciones de energía acumularon u$s3.455 millones).

El dato que hay que tener en cuenta es que la construcción del Gasoducto no sólo significa ahorro de divisas en materia de energía: también ofrecerá gas más barato para la generación de energía eléctrica, un argumento importante para que, en un futuro cercano, más industrias puedan radicarse en zonas de abastecimiento energético. Y hay algo más: la mayor capacidad de transporte habilitará más espacio para que la producción de gas de Vaca Muerta pueda expandirse de aquí en adelante.

Por último, el GPNK prevé un segundo tramo hasta San Jerónimo, en la provincia de Santa Fe. Esto es relevante porque, al margen del recorrido que se sumará, también aportará más volumen de gas al Gasoducto Norte. Algo clave, éste último gasoducto se pondrá en proceso de reversión, esto es que, en lugar de traer gas desde Bolivia hasta las localidades del norte del país, llevará el gas de Vaca Muerta y permitirá no sólo exportarlo a Chile, sino también a Bolivia (sufre el declino de su producción) y, vía Bolivia, al parque industrial de San Pablo, en Brasil, por los gasoductos ya existentes.

Si bien aún no se licitó la obra (se hará dentro de 15 días) se calcula que demandará una inversión de u$s700 millones y buscará revertir el direccionamiento de las plantas compresoras que están ya instaladas hasta la frontera con Bolivia (se sumará además un nuevo gasoducto de 120 kilómetros entre Tío Pujio y La Carlota).

Pero existe un factor adicional que debe mencionarse. Vaca Muerta no sólo representa ya poco más de la mitad del gas y el petróleo que se extrae en la Argentina. Al ampliar la capacidad de transporte de gas de Vaca Muerta con el GPNK, también se habilita -indirectamente- un aumento de la capacidad de producción de petróleo. La mejor forma de mensurarlo es a través de la cantidad de etapas de fractura que se llevan a cabo en forma mensual. En los primeros seis meses del año, se lograron 6.974 punciones, bastante más que las 5.786 etapas de 2022, el nivel más alto que se había alcanzado hasta la fecha.

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