Gatic desmintió ayer las versiones que hablaban -desde la semana pasada-de un inminente cierre de la empresa que emplea a 6.200 personas, pero los empresarios adelantaron a la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, que de no destrabarse la entrega de un saldo técnico de IVA que tienen a favor por unos u$s 14 millones, no tendrían más remedio que bajar la persiana.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esa cifra, adujeron Eduardo Bakchellian (fundador de Gatic) y su sobrino Sergio Bagcheian, les fue prometida en el marco del plan de competitividad firmado en el Ministerio de Economía.
Por su parte, Fabián Bakchellian, CEO de Gatic (licenciataria de las marcas Adidas, LA Gear, Asics, Signia y otras), advirtió que su empresa «no puede garantizar la estabilidad laboral de nuestros empleados si el gobierno no adopta medidas urgentes para combatir el contrabando y la producción clandestina».
El empresario fue citado ayer por el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, que lo recibirá hoy a las 10.30 en su despacho de Casa de Gobierno; la obvia esperanza con la que va Bakchellian a la Rosada es encontrarse con el decreto otorgándole a Gatic el saldo de IVA que le daría un más que necesario aire a la empresa y, sobre todo, pagar los salarios.
En oportunidad de firmarse el citado plan, Domingo Cavallo aseguró que se formaría una «task force» que englobaría a todos los organismos recaudadores, previsionales y de seguridad para dar la dura pelea contra la mafia de la ropa y el calzado «truchos». La misma estaría encabezada por el ex titular de la UIA Roberto Favelevic, que ya habría presentado un plan para la acción de esa fuerza. Hasta ahora, el tema sigue en la etapa de «análisis»...
La reunión de ayer en Trabajo fue convocada de urgencia por Bullrich luego de que casi toda la población de Coronel Suárez -una de las siete localidades donde Gatic tiene fábricas-se manifestara contra el cierre de la firma. Entre la peque-ña multitud que se entrevistó con la funcionaria se contaron los titulares de los gremios del calzado, cortadores, vestido y caucho, que reclamaron el fin del trabajo esclavo que impera en la industria de lo trucho.
Bakchellian padre habría prometido a la ministra la entrega de un video que hicieron con cámaras ocultas (y no tanto) en el que se evidencia la acción de esta mafia; en él se ven «camas calientes» (un obrero trabaja mientras otro descansa en una cucheta; luego invierten roles); mecanismos para colocar puestos callejeros y no ser removidos por la autoridad; operarios que trabajan hasta 20 horas diarias, sin posibilidad de retirarse del lugar donde lo hacen; también se filmaron las ferias «truchas» de La Salada, Laroque (Lomas de Zamora), las estaciones Retiro y Once, y las 30 cuadras de la Avenida Avellaneda, «que son un festival de ilícitos», dijeron los empresarios a la ministra.
«Le repetimos a Bullrich que 50% de la ropa y los zapatos que se venden en el país es falsificado; de ese porcentaje, 90% de la ropa y 30% del calzado se hacen en esos talleres clandestinos que emplean, según nuestros cálculos, 24.000 indocumentados de países limítrofes que trabajan en condición de esclavos», dijo Bagcheian. «Y el Estado, contra eso, no ha hecho nada en la última década.»
Según un trabajo privado, publicado hace más de un año por este diario, se venden en el país unos 200 millones de prendas por año, la mitad de ellas ilegales, falsas o de contrabando. Esas prendas representan una cifra cercana a los u$s 1.200 millones de facturación, sobre la cual debe calcularse lo que se evade por tributos nacionales y municipales, cargas previsionales y derechos de importación.
Dejá tu comentario