24 de octubre 2003 - 00:00

Glifosato para Lavagna

La pelea por el glifosato chino, que ya lleva un año y medio y debía definirse el fin de semana pasado, aún sigue dando que hablar en los pasillos del Ministerio de Economía.

La historia comenzó 18 meses atrás cuando Monsanto Argentina hizo una presentación ante el Palacio de Hacienda, con el objetivo de reclamar la imposición de aranceles compensatorios sobre el glifosato proveniente de China. La empresa adujo práctica de dumping de la industria china que vende su producto a una docena y media de formuladores, empresas argentinas que distribuyen luego el producto con marca propia.

Monsanto contrató para, se armó un expediente voluminoso que se tramitó en la Comisión Nacional de la gestión a la consultora Ecolatina. Se trata de la empresa fundada por Roberto Lavagna, quien si bien declaró haberse desvinculado de la misma conserva allí a su hijo Marco como uno de los directivos.

Con marchas y contramarchas Comercio Exterior y en la Comisión de Defensa de la Competencia, ambas en el Ministerio de Economía. Hubo audiencias públicas donde las empresas demandantes (a Monsanto se sumó luego Atanor), cuantificaron un lucro cesante supuestamente motivado por el ingreso de glifosato chino. Entidades de la producción y la Embajada de China en la Argentina hicieron causa común y presentaron también sus alegatos que hablando de la generación de un monopolio en la provisión del importante herbicida si no se permitía la competencia de las empresas formuladoras.

El sábado 18 era el plazo formal para que el gobierno defina esta cuestión. En realidad, el viernes debía publicarse una resolución en el Boletín Oficial, en la que Economía debía manifestar rechazo ante el pedido de las empresas demandantes o bien debía imponer los aranceles compensatorios correspondientes. En Brasil, un año atrás, se realizó el mismo trámite y se impusieron aranceles al glifosato chino, y el precio de venta del herbicida saltó de u$s 3 a u$s 4.

• Incompatibilidad

Lo cierto es que hasta el jueves 9 a las 5 de la tarde, todos los involucrados creían que Monsanto había ganado la partida. El expediente estaba sobre el escritorio de Lavagna.

El argumento de que
Ecolatina había llevado adelante el trámite no fue nunca utilizado públicamente por la Embajada ni por las entidades que reclamaban por los chinos. Pero en el expediente se denunciaba una posible incompatibilidad. Ese era un motivo para que el ministro terminara excusándose de definir el tema que involucra un comercio anual de u$s 325 millones.

Ese jueves a la tarde en Casa de Gobierno se realizó un acto en el Salón Blanco de Casa de Gobierno donde cooperativistas se encontraron con el presidente Néstor Kirchner, quien se habría enterado de esta cuestión. Esa misma noche el tema pasó a José Pampuro, quien reclamó el expediente a Economía. Pero tampoco Pampuro quiso darle la razón a la empresa. Desde el Ministerio de Economía alguien se comunicó con Monsanto diciendo: «Tendrían que hablar con Alberto Fernández porque la aprobación del trámite se complicó mucho».

Nadie dice en el gobierno que las dificultades pasen por enfrentamientos internos, es decir, que la aparición de
Ecolatina fuera contraproducente para los funcionarios más ligados a Kirchner. Más bien se aduce, como razón o como coartada, que hubo declaraciones del nuevo presidente de Monsanto que cayeron mal en el seno del gobierno y que eso podría haber demorado el trámite. En efecto, Jorge Ghergo, flamante titular de la filial argentina de la compañía, declaró ante el diario «La Nación» que en el país no hay toda la confianza necesaria para que se decidan nuevas inversiones.

Durante la mañana siguiente todas las fojas saltaron al Departamento Jurídico de Presidencia de la Nación, pero esa misma tarde el «Expediente Glifosato» volvía a la Secretaría de Industria, donde un memo firmado por José Dumont manifestaba al Departamento Jurídico de Economía que se debía dictaminar el 16 y publicar en el Boletín oficial el 18, ya que, «fuera de ese término la OMC considera que se pierde toda investigación». Ese mismo viernes 10, Lavagna se excusó y derivó el expediente a Casa de Gobierno. De allí pasó de nuevo a Jurídicos y, después, a Industria.

El expediente Glifosato comenzó a rebotar, pasó varias veces por el despacho de Lavagna -ayer a la mañana estaba allí- pero durante la tarde dormía en Jurídicos de Industria. Ya se lo saben de memoria, pero nadie firma. Los técnicos dicen que los plazos están vencidos. Igual, en la primera hoja del expediente consta un proyecto de resolución que, con alguna decisión, deberá ser publicado en el Boletín oficial.

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