Esto lo vivió ayer el gobierno, cuando se vio sometido a la máxima presión de los delegados del FMI que visitan el país encabezados por el indio
«Miren -dijo Singh cuidando que lo entendieran sus traductores, tiene dos-, a ustedes los funcionarios les creemos, sabemos que hacen el esfuerzo y entienden la situación. Pero todos los días escuchamos voces contrarias al programa, y con la fama que se han hecho ustedes les tenemos que pedir pruebas de que toda la dirigencia va apoyar el programa. Esas pruebas -indicó como en un relato de 'Las mil y una noches'- son dos.» Y enumeró.
• Prueba 1: que el Congreso vote los tres proyectos que considera clave el FMI. Primero, el pacto fiscal con las provincias, (que se trataba anoche en Diputados y que demoraba una querella entre Economía y la gobernación de Córdoba). Segundo, los proyectos de Ley de Quiebras y derogación del delito de subversión económica. «Eso está», le respondió la mesa que integraban, además de Remes, Mario Blejer, los secretarios Jorge Todesca, Lisandro Barry y el subsecretario de Relaciones con las Provincias, Juan Carlos Pezoa.
• Prueba 2: que las provincias se sujeten a un seguimiento mensual de sus economías en el cumplimiento del pacto fiscal, que las obliga este año a reducir el déficit de 2001 (que fue de $ 5.000 millones) en 60%. Mensual quiere decir un control de caja según un mecanismo que las autoridades se comprometieron a estudiar para el fin de semana previo a la partida de Singh de regreso a Washington (viaja junto a Remes, que va a la cumbre del FMI). ¿Y si una provincia no cumple?, respuesta implacable: «El programa se cae».
Como el almuerzo era para un repaso de la agenda («marcamos la cancha», ilustró por la noche Remes a sus allegados), se puso toda la bijouterie sobre la mesa:
• Rescate de bonos. El indio Singh confirmó que desde la firma del acuerdo, que será nomás en la primera semana de mayo, habrá disponible un financiamiento alternativo de cerca de $ 2.000 millones para pagar el cese de la emisión de bonos provinciales hacia futuro. Se habló y mucho, aunque sin final para el debate, sobre qué hacer con los bonos que ya están en circulación. Singh pidió que se le elimine la posibilidad de pagar impuestos nacionales con los patacones, una herramienta para licuar ese papel ya amenazado por la inflación. Remes negó esa posibilidad: hay 1,5 millón de argentinos que usan patacones y, si no se pueden pagar impuestos, ninguna empresa los va a recibir.
• Cayó sobre la mesa otro demonio que también fue aplastado por Remes: derogar el pacto Nación-Buenos Aires que permitió la emisión misma de los patacones. Esa posibilidad se había hablado en la mañana de ayer en un aparte del gabinete por sugerencia nada menos que de
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