10 de marzo 2005 - 00:00

Gobierno cree y dice que empresas impulsan precios. ¿Qué ganarían si traen conflictos?

Es un clásico de los gobiernos argentinos cuando no planean bien la economía • No miden que al no bajar el gasto público necesitan aumentar la presión tributaria, por caso, retenciones o impuestos distorsivos, con lo cual restan rentabilidad que debe ir a buscarse en los precios • A su vez, quieren mantener un dólar alto para que exportadores ganen más y las retenciones no decaigan para sus subsidios desde el Estado que les permitan seguir sin bajar el gasto público y prepararse para una actitud manirrota con vistas a las elecciones de octubre próximo • El dólar alto incita a vender y no a comprar divisas, por lo cual el Banco Central debe salir a adquirirlas emitiendo moneda • La moneda abundante incentiva demanda que eleva precios en oferta limitada, porque la falta de planes económicos bien elaborados y congelamientos tarifarios nunca alentaron la inversión, que es el gran punto débil del gobierno • El dólar alto también limita la posibilidad de mejorar equipos que aumentarían oferta para satisfacer la demanda y que no eleve la inflación • El mismo dólar alto, sobre todo durante tanto tiempo, provoca que el que necesita importar para renovar equipos aproveche cualquier incremento de demanda para tratar de ganar más aumentando precios • Echarles la culpa a las empresas de todo este proceso es un simplismo erróneo • Nada ganan cuando serán víctimas de los conflictos sociales por salarios que sobrevendrán • Una economía tan subsidiada está taponada inflacionariamente, pero eso dura poco.

Néstor Kirchner llamó ayer a la tarde a Roberto Lavagna para una reunión en la Casa de Gobierno con el fin de analizar el alza de la inflación.
Néstor Kirchner llamó ayer a la tarde a Roberto Lavagna para una reunión en la Casa de Gobierno con el fin de analizar el alza de la inflación.
El presidente Néstor Kirchner salió ayer a criticar duramente a los empresarios que aumentan los precios para obtener una « rentabilidad desmedida», y los acusó de «castrar» la recuperación de la economía.

El mandatario no dudó en acusar a petrolera angloholandesa Shell de una «absoluta falta de colaboración» con la sociedad. La empresa incrementó el precio de sus combustibles entre 2,6% y 4,2%, que otras petroleras, como Repsol YPF y Petrobras ya anunciaron que no imitarán.

Utilizando palabras duras, pero un tono de voz calmo, el presidente se refirió a ciertos sectores que «viven muchas veces reclamando, sobre esto, sobre aquello, sobre los impuestos distorsivos, pero cuando tienen un poco más de rentabilidad les importa muy poco la sociedad argentina». «No puede ser -agregó- que a un sector le vaya muy bien y el resto tengamos que remar como remamos.» Las quejas abarcaron también a los productores cárnicos por posibles incrementos, tras la suba de los valores de la hacienda en Liniers (que ayer se retrajeron parcialmente): «Es bárbaro que al sector de la carne le vaya bien, que aumenten sus exportaciones, pero que no nos suban el precio del consumo interno», pidió.

Aunque el gobierno sigue sin evaluar medidas más drásticas, como un control de precios o una liberación de importaciones,
la Subsecretaría de Defensa de la Competencia mantiene una intensa agenda de reuniones con empresarios, gremios y asociaciones de consumidores para intentar mantener a raya los aumentos. «No veo en el horizonte un rebrote o espiral inflacionaria. Creo que se está tomando conciencia de la responsabilidad de los sectoresen acompañar al prójimo, pero siempre es preocupante que haya aumento de precios», dijo la titular de esa cartera, Patricia Vaca Narvaja.

Kirchner exhortó a los argentinos a «estar absolutamente atentos», y advirtió que «cualquier sector que se base en la rentabilidad desmedida está perjudicando el desarrollo de la Argentina».

«Hay sectores que están mal acostumbrados, que creen que pueden determinar el camino que debe seguir el proceso económico en esta sociedad y que quieren seguir con el modelo de concentración económica»,
indicó Kirchner, y añadió que «eso se terminó en la Argentina que nosotros estamos construyendo». La suba de la inflación es uno de los temas más preocupantes en la agenda económica inmediata del gobierno. En enero, el aumento de precios fue de 1,5%, en febrero de 1% y en marzo los pronósticos optimistas la sitúan en 0,7%, pero otros creen que podría repetir el nivel de 1% del mes anterior.

El objetivo es que la evolución de precios de 2005 se mantenga dentro del rango establecido por el Banco Central, que estipuló un techo de 8%.

Dejá tu comentario

Te puede interesar