5 de marzo 2003 - 00:00

Gobierno estudia subsidio a aéreas

El gobierno tiene en preparación un decreto (se firmará hoy) por el que se dispondría un subsidio a las aerolíneas que actúan en el mercado de cabotaje. El beneficio se vehiculizaría a través de una reducción en el precio de las aeronaftas (conocidas como JP1), cuyo consumo representa cerca de 40% de los costos de las transportadoras aéreas.

Según pudo averiguar este diario, la rebaja -cuyo porcentaje está aún en estudio- se compensaría con parte de los fondos provenientes de las retenciones que se aplican a las exportaciones de petróleo, y que se destinan en buena parte a financiar los planes de Jefas y Jefes de Hogar. Gobierno y petroleras ya habían acordado un subsidio para el gasoil que utiliza el transporte terrestre.

La ayuda que se brindará a las empresas aéreas no sería menor: se estima que el consumo en aeronaftas durante 2002 rondó los 2.000 millones de litros; de esa cifra, 585.000 litros son de cabotaje; y el resto, internacionales.

Pero, dado que la ayuda se destinará sólo al combustible usado en cabotaje, irá a salvar a empresas cuyo principal mercado es el interno, lo que seguramente provocará protestas en quienes juegan fuerte en las rutas transatlánticas. Según fuentes de la Secretaría de Transporte, «el subsidio sólo se aplicará a las empresas que hubieran cumplido con la Resolución 35, que establece tarifas sociales». De esta afirmación se desprende que los vuelos internacionales (75% del mercado) no estarán comprendidos en el subsidio.

El precio de la aeronafta promedia algo así como $ 1 el litro. Para dar una idea, un Boeing 737-200 (la aeronave más utilizada por las empresas que vuelan dentro del país) consume unos 4.000 litros por hora.

Cuál será el porcentaje en que se recortará el precio final para las aerolíneas también está en discusión entre la cartera de la Producción que encabeza Aníbal Fernández y la de Economía. La versión indica que un borrador de la norma ya obraría en poder del ministro Roberto Lavagna, quien será en definitiva el que decida si se redireccionan los fondos provenientes de las retenciones petroleras.

La aspiración de máxima de las aéreas
, en especial de las que mayores dificultades están encontrando para sufragar sus operaciones (y que vienen gestionando esta ayuda desde hace al menos seis meses), es que la rebaja se acerque lo más posible a 50%. Difícilmente el gobierno acceda a este pedido, porque, de hacerlo, el monto total del subsidio rondaría unos $ 290 millones. Las estimaciones menos optimistas de los transportadores aéreos indican una quita que estaría en la mitad de esa cifra.

El pedido de rebaja, según fuentes de la industria,
se emparenta con el subsidio otorgado a gasoil de los transportistas, y habría sido prohijado también por el secretario de Tursimo y candidato a la vicepresidencia, Daniel Scioli. El argumento es que, de no concederse el subsidio, las empresas más chicas no podrían superar su actual crisis. De hecho, en la jornada de ayer circularon versiones que indicaban que LAPA dejaría de volar en poco tiempo más ante la imposibilidad de salir del «rojo crónico» en que la ponen los altos costos de combustible y tarifas de referencia demasiado bajas. La versión fue firmemente desmentida por voceros de la empresa que preside Mario Folchi, pero admitieron que se les hace cada vez más difícil mantenerse en el aire. «Salimos con los aviones llenos e igual no superamos el punto de equilibrio», admitió el informante.

Sin embargo, la situación en el Golfo Pérsico hace cada vez menos significativa la reducción proyectada: dado que la aeronafta es un «commodity» con precio internacional, toda oscilación del precio del crudo afecta su cotización.
Así, en las próximas horas, las petroleras comenzarían a aplicar aumentos que rondarían entre 8% y 16%, según la terminal aérea donde se venda el combustible. Es que la JP1 no tiene precio uniforme en todo el país; por citar apenas tres ejemplos, Repsol YPF (que tiene cerca de 60% de ese mercado) vende el litro a $ 0,99 en Ezeiza, a $ 1,043 en Aeroparque y a $ 1,333 en El Calafate.

La jornada de ayer estuvo signada por una serie de rumores que lograron desconcertar aun a los propios protagonistas: desde las cercanías de la oficina que ocupa la coordinadora general del Transporte Aerocomercial, la salteña
Alba Thomas Hatti, se les informó a las aerolíneas que hoy habría una reunión entre esa funcionaria y las petroleras para interiorizar a éstas de los detalles de la rebaja. Sin embargo, ninguna de las petroleras consultadas tenía noticias de tal encuentro. «No hemos sido citados a reunirnos con nadie, y no tenemos conocimiento de que se esté elaborando un decreto», dijo una alta fuente de una de estas empresas. La afirmación tiene sentido: las petroleras no tienen de qué informarse, porque el subsidio no las tendrá como protagonistas.

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