Gobierno estudia subsidio a aéreas
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La aspiración de máxima de las aéreas, en especial de las que mayores dificultades están encontrando para sufragar sus operaciones (y que vienen gestionando esta ayuda desde hace al menos seis meses), es que la rebaja se acerque lo más posible a 50%. Difícilmente el gobierno acceda a este pedido, porque, de hacerlo, el monto total del subsidio rondaría unos $ 290 millones. Las estimaciones menos optimistas de los transportadores aéreos indican una quita que estaría en la mitad de esa cifra.
El pedido de rebaja, según fuentes de la industria, se emparenta con el subsidio otorgado a gasoil de los transportistas, y habría sido prohijado también por el secretario de Tursimo y candidato a la vicepresidencia, Daniel Scioli. El argumento es que, de no concederse el subsidio, las empresas más chicas no podrían superar su actual crisis. De hecho, en la jornada de ayer circularon versiones que indicaban que LAPA dejaría de volar en poco tiempo más ante la imposibilidad de salir del «rojo crónico» en que la ponen los altos costos de combustible y tarifas de referencia demasiado bajas. La versión fue firmemente desmentida por voceros de la empresa que preside Mario Folchi, pero admitieron que se les hace cada vez más difícil mantenerse en el aire. «Salimos con los aviones llenos e igual no superamos el punto de equilibrio», admitió el informante.
Sin embargo, la situación en el Golfo Pérsico hace cada vez menos significativa la reducción proyectada: dado que la aeronafta es un «commodity» con precio internacional, toda oscilación del precio del crudo afecta su cotización. Así, en las próximas horas, las petroleras comenzarían a aplicar aumentos que rondarían entre 8% y 16%, según la terminal aérea donde se venda el combustible. Es que la JP1 no tiene precio uniforme en todo el país; por citar apenas tres ejemplos, Repsol YPF (que tiene cerca de 60% de ese mercado) vende el litro a $ 0,99 en Ezeiza, a $ 1,043 en Aeroparque y a $ 1,333 en El Calafate.
La jornada de ayer estuvo signada por una serie de rumores que lograron desconcertar aun a los propios protagonistas: desde las cercanías de la oficina que ocupa la coordinadora general del Transporte Aerocomercial, la salteña Alba Thomas Hatti, se les informó a las aerolíneas que hoy habría una reunión entre esa funcionaria y las petroleras para interiorizar a éstas de los detalles de la rebaja. Sin embargo, ninguna de las petroleras consultadas tenía noticias de tal encuentro. «No hemos sido citados a reunirnos con nadie, y no tenemos conocimiento de que se esté elaborando un decreto», dijo una alta fuente de una de estas empresas. La afirmación tiene sentido: las petroleras no tienen de qué informarse, porque el subsidio no las tendrá como protagonistas.




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