Gobierno gasta superávit en aumentar sueldos públicos
El gobierno concedió ayer el aumento a los empleados públicos. Darán $ 150 a los estatales que tienen ingresos mensuales menores a $ 1.000. Para las jubilaciones mínimas habrá subas escalonadas. Son $ 547 millones de costo fiscal para lo que resta del año. Es un nuevo desafío al FMI -siempre se opuso a los aumentos a estatales- a diez días de la llegada de una misión técnica que revisará el cumplimiento del acuerdo. Perdió Roberto Lavagna la pulseada en el gobierno. El ministro se venía resistiendo a esta medida señalando que «no hay recursos disponibles». Se le complica más al ministro la negociación con acreedores, a sólo 30 días de concretar la propuesta para salir del default. No es coherente pretender que acepten una quita de 75% de la deuda y al mismo tiempo subir el gasto público. Tampoco caerá bien la medida en el FMI, que nunca incluyó esa posibilidad con vistas a un nuevo acuerdo con la Argentina. Se vuelve a cometer el error histórico en el país de desaprovechar un buen momento fiscal con supáravit récord sólo para aumentar el gasto. Pero pesó más la amenaza de un paro general de los empleados públicos que el gobierno frenó con los aumentos.
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El rostro de Lavagna refleja su malestar: se decidió subir sueldos a estatales y la jubilación mínima. Lo definió Kirchner pese a la resistencia del ministro de Economía.
La medida más sorpresiva fue el aumento a trabajadores estatales. Se impuso, finalmente, la postura de Fernández, que quería un incremento para los empleados de menores ingresos, tal como informó hace dos semanas Ambito Financiero. Dejó en offside, en cambio, a Lavagna, que había desmentido la posibilidad de darles algún tipo de incremento a estatales. El titular de Economía se ocupó ayer en aclarar que siempre negó la posibilidad de «aumentos generalizados», pero que nunca negó la posibilidad de avanzar con retoques selectivos. «Usamos el bisturí y no el hacha», graficó. «El aumento promedio para estatales oscilará en 23 por ciento. El personal que cobra menos de 750 y que hoy percibe un salario promedio de 609 pesos recibirá desde el 1 de junio 759 pesos, que supone un aumento de 150 pesos con un techo de 1.000», precisó Fernández.
En ese sentido, indicó que hasta «los 850 pesos todos percibirán 150 más y, de 850 en adelante, una suma adicional que permitirá alcanzar el techo de 1.000», aseguró.
«Se están atendiendo las posiciones más retrasadas en términos salariales y el reclamo de los gremios principales, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN)», agregó el jefe de Gabinete.
Justamente, el secretario general de ATE, Pablo Micheli, anunció la suspensión del nuevo paro de estatales que había sido programado para el 12 de mayo. «El anuncio no nos cayó por sorpresa, porque habíamos estado en contacto con el gobierno en las últimas horas», explicó.
La justificación de Fernández al aumento es que desde hace 13 años no había ningún tipo de reajuste en los sueldos estatales y, de acuerdo con sus cálculos, se conseguirá que «el salario público nacional será coincidente con el promedio del haber de la actividad privada».
Según Lavagna, la medida obedece a «una situación fiscal sólida» y dijo que al regreso del presidente Néstor Kirchner de su gira de tres días por los Estados Unidos «seguramente» se presentará «un cuadro general con las mejoras de la recaudación impositiva y las asignaciones realizadas en cada rubro».




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