13 de noviembre 2008 - 00:00

Gobierno no quiere discutir paritarias sin una nueva ley

Hugo Moyano
Hugo Moyano
El gobierno esperará a que la situación sindical se aplaque y llamará a los dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT) y de la Confederación de Trabajadores de Argentina (CTA), a negociar una nueva legislación que se encuadre en el fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que impone la libertad de asociación gremial. Estos encuentros deberían terminar antes de marzo de 2009, y para ese mes, eventualmente, habría un nuevo proyecto de ley de democracia sindical para discutirse en el Congreso Nacional.

«Tenemos que esperar que los que están muy enojados se calmen y los que están contentos se tranquilicen. Después, los llamaremos al ministerio y comenzaremos a dialogar en serio». Así explicaba a este diario una fuente de la cartera laboral la estrategia que el gobierno llevará adelante en los próximos días para ordenar la discusión sobre una normalización de la vida gremial argentina. La cartera de Carlos Tomada es la encargada de llevar adelante este tema, fundamentalmente de acercar a las partes hoy enfrentadas por el fallo de la Corte.

Los tiempos del gobierno tienen una fecha tope: marzo del próximo año. Para ese mes deben comenzar a discutirse las paritarias de 2009; y la sola mención de la situación que podría generarse dentro de las empresas y del sector público con la nueva realidad de libertad sindical genera un clima de incertidumbre explosivo para el sector privado, si se lo combina con las consecuencias de la crisis económica internacional en el país. «Imagínese que en cada sector industrial y de servicios se reproduzca la situación de los aeronáuticos y los maestros en la Capital Federal. Piense qué pasaría en las paritarias de 2009, si hay cinco gremios de mecánicos, otros tantos de bancarios, del comercio, gastronómicos, metalúrgicos, alimentos, etc.; cada uno compitiendo por quién reclama aumentos mayores para atraer más afiliados», continuaba reflexionando la fuente de la cartera laboral.

  • Idea

  • Con este panorama, el gobierno piensa comenzar a trabajar en reuniones con la CGT y la CTA, juntos o separados (hay esperanza oficial en las buenas relaciones entre Moyano y Yasky). Sabe el Ejecutivo que éste no es el momento políticamente apropiado para iniciar las conversaciones, pero que tampoco puede dejar que 2009 transcurra sin que se encuadre legalmente el nuevo esquema gremial. La idea del Ministerio de Trabajo es tomar como puntode partida de las discusiones la Resolución 225/2003, por la cual se estableció la libertad sindical para el sector público, permitiendo de hecho la posibilidad para que la CTA pueda representar empleados dentro de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Sobre esta base legal, que discurre sobre la tutela sindical y la cantidad de delegados para que puedan ser considerados representativos (un esquema que en su momento avalaron tanto la CGT como la CTA), se comenzaría a hablar sobre su extrapolación al sector privado. Antes, Moyano deberá convencer a sus caciques aliados, sobre todo a los históricos e irreductibles «gordos», de que no hay otra alternativa que la negociación. Yasky tendrá que hablar con la CTA, que para avanzar en la legalidad y la institucionalización que ahora obliga el fallo de la Corte, tendrán que organizar y ordenar la forma de elegir delegados en paralelo a los tradicionales dirigentes cegetistas.

    En principio, y según la interpretación que se hacía ayer por la tarde en el Ministerio de Trabajo, la facultad que libera el fallo de la Corte Suprema sólo tendría un alcance limitado a las empresas y no a los sectores en general. Esto quiere decir que la posibilidad de multiplicar las representaciones sindicales se limitaría a las compañías y no a los rubros en general. Así, lo primero que tendría en la mira la CTA son dos sectores donde lentamente van avanzando los dirigentes de esta extracción: las terminales automotrices y las empresas de alimentos. En el primer caso, existe jurisprudencia, ante el aval que Pedro Waisejko (tercer hombre en la línea sucesoria dentro de ATE) logró como representante de los trabajadores del neumático como delegado de FATE. La intención de la CTA es abrirse paso dentro de General Motors, Ford, Renault, Volkswagen y Mercedes-Benz: las terminales donde los dirigentes ven dificultades por eventuales despidos y ante lo que ellos ven como la decadencia de la SMATA de José Rodríguez. En el segundo, son tradicionales las disputas de los hombres de la CTA dentro de Molinos y Nabisco (ex Terrabusi), que tienenperiódicas peleas (algunas violentas) con los trabajadores de los alimentos de Rodolfo Daer. Para un tercer paso, en la mira de la CTA hay casos de mayor embergadura y poder cegetista: los empleados de comercio de Armando Cavalieri y los bancarios de Juan José Zanola. En el primer caso, la CTA quiere avanzar sobre los pequeños locales. En el segundo, la central quiere hacer pie dentro de los bancos públicos.

    La amenaza ante el poder de la CGT fue ayer expuesta públicamente por el diputado nacional y abogado laboralista vinculado con la CGT y con Hugo Moyano, Héctor Recalde. El legislador directamente criticó ayer a la Corte al decir que el fallo «es un concepto muy liberal de lo que son las relaciones». Recalde expuso el miedo compartido de la CGT y el gobierno: la digresión representativa y las dificultades para negociar un acuerdo salarial. «Imagínense una fábrica donde haya un sindicato de telefonistas, otro de cadetes, otro de empleados administrativos, otro de liquidadores. ¿Qué mayor libertad sindical que ésa? ¿Es bueno para la defensa colectiva que haya tanta fragmentación sindical?».

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