Revisando el listado de las principales Bolsas del mundo y la cotización de los papeles norteamericanos en el exterior, posiblemente los tres principales índices accionarios hubieran tenido ayer -de no haber estado cerrados en celebración del Memorial Day- una sesión algo deslucida. Preocupados todavía por la transición real en Arabia Saudita -la información sobre la salud del rey Fadh no es considerada demasiado verosímil-, casi como "por las dudas", los inversores impulsaron el precio del barril de petróleo -versión Brent, Mar del Norte- medio punto arriba, lo que ya de por sí no es ninguna buena noticia. A esto se suma el gran intríngulis que resulta la situación constitucional europea, donde este fin de semana los franceses dijeron No al proyecto de los euroburócratas, algo similar a lo que parece están por hacer los holandeses en las próximas horas -Tony Blair, el premier británico, parece que a la vista de esto, ha decidido escamotearle a los ingleses la posibilidad del referendo-. Lo que no se sabe es si los parlamentarios europeos harán oídos sordos a sus votantes imponiendo su voluntad, o si redactarán una nueva Constitución a fin de lograr la unanimidad continental. Hasta que esto no tenga una respuesta, el derrape que tuvo en la víspera el euro a u$s 1,247 -el mínimo desde mediados de octubre pasado- luce más que lógico. De todas formas es bueno no achacar lo ocurrido con el dólar sólo a lo acontecido estas semanas, ya que desde hace tiempo la divisa viene ganando terreno, tanto que si hoy medimos la evolución de los principales mercados accionarios del mundo en moneda yanqui sólo los países escandinavos y Austria superan a los EE.UU.
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