• Es el único título (ligado al PBI) que atrae a inversores. Paga 18% sobre inversión inicial y en 2009 doblará la ganancia de este año • Engendro de los tiempos Kirchner-Lavagna amparado por la manipulación que realiza el INDEC sobre la inflación. Este dibujo les cuesta a los argentinos 5.000 millones de dólares, cifra con la cual se le podría haber saldado la cuenta al Club de París • Para mayor despropósito, a la señora presidente le hacen divulgar la información como si fuera una primicia periodística, restándole transparencia a un dato oficial que le corresponde a otro organismo y que, en otro país, promovería acciones judiciales.
Cristina de Kirchner eligió adelantar las cifras de crecimiento del PBI en 2007 para recuperar protagonismo, una difícil tarea para ella por el alto perfil que decidió mantener su marido en los primeros 60 días fuera del poder.
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Pero en este afán por dar buenas noticias y ganarse la tapa de los diarios, la Presidente quizás no haya reparado en las consecuencias de semejante anuncio: en otros países, adelantar datos que impactan directamente en las cotizaciones es considerado un delito que ha merecido numerosas penas de prisión efectiva. Se denomina «inside information», o utilización de información privilegiada cuyo acceso puede beneficiar a un grupo en detrimento de la mayoría de los inversores.
La divulgación del crecimiento de 2007 se esperaba el 19 de febrero, a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a diciembre. Ansiosa, la Presidente prefirió adelantarlo más de una semana. Se entiende el engolosinamiento: el manejo discrecional de la información no requiere de molestos DNU como sucede con las partidas presupuestarias.
Los inversores, argentinos y extranjeros, que poseen cupones ligados al PBI fueron impactados automáticamente (y de manera positiva) por el anuncio. Ocurre que estas unidades pagan una renta anual ligada exclusivamente al crecimiento económico.
Lecturas
La confirmación de la fuerte expansión económica alcanzada en 2007 genera, al mismo tiempo, otras lecturas que conviene analizar de manera detenida:
Un instrumento creado por el tándem Lavagna-Nielsen, en medio del gobierno de Néstor Kirchner, tiene un costo millonario para el país: por el crecimiento confirmado del año pasado, el pago de las unidades ligadas al PBI (conocidas en el mercado como «cupón PBI») insumirá nada menos que u$s 1.368 millones. En tres años ya se acumulan u$s 2.558 millones. Pero la estructura creada en el canje de la deuda de 2005 es perversa, porque estipula pagos exponenciales si continúa el crecimiento. Este año, el costo será 70% mayor que el anterior. Y 2009 duplicaría el pago de este año. En consecuencia, en cuatro años, el nuevo «gran invento argentino» le habrá costado al Tesoro una cifra superior a los u$s 5.000 millones. ¡Nada menos que la deuda con el Club de París! El argumento utilizado en aquel entonces fue que el cupón ligado al crecimiento atraería más inversores al canje. Pero nada de ello ocurrió, porque aún queda casi 24% en default. Son u$s 25.000 millones de bonos impagos que impiden cualquier intento de la Argentina por recuperar financiamiento en los mercados internacionales. ¿No hubiera sido mejor para la reputación argentina ahorrar semejantes sumas para aplicarlas a cancelar deudas con países acreedores, como Estados Unidos, Alemania, Francia o Italia, que dedicar sumas millonarias a premiar a inversores que luego son menospreciados desde Casa de Gobierno? Semejante servicio a la Patria es, por supuesto, recompensado: Guillermo Nielsen será embajador en Alemania ( insólitamente uno de los países al que él mismo le negó la renegociación de la deuda argentina en default), mientras que Lavagna fue invitado a reincorporarse a las filas kirchneristas. A esta altura ya es sorprendente que a ningún juez se le haya ocurrido pedirles a ambos al menos una rendición de cuentas por lo actuado en el canje.
El INDEC vuelve a caer en la sospecha (más cercana a la certeza) por manipulación de datos: la subestimación de la inflación oficial a menos de la mitad de la real genera una serie de suspicacias en otros indicadores que elabora el organismo. Por ejemplo, si bien la pobreza continúa bajando para los índices oficiales, existen serias sospechas de que en realidad creció en 2007 por la fuerte alza del costo de la canasta básica que no refleja el INDEC. De la misma manera, al calcular una suba de precios menor que la real, el organismo sobrestima las cantidades producidas en la economía. No es casual que la industria crezca para el gobiernocasi el doble de lo que estima mensualmente un instituto confiable como FIEL. Con la expansión del PBI sucede lo mismo. Como mínimo, el incremento real sería un punto menor y podría llegar incluso a los dos puntos (o sea, un poco menos de 7% contra 8,7% oficial).
El gobierno divulga la información de manera antojadiza: era una mal hábito de Néstor Kirchner que incorporó como propio su esposa. Bajo la lupa debería quedar no sólo el comportamiento del matrimonio presidencial, sino también los funcionarios del INDEC que distribuyen la información antes de tiempo. Por otro lado, si el dato se conoce con tanta antelación (en este caso, relacionado con el PBI), ¿para qué esperar más de una semana para difundirlo oficialmente? Los canales norteamericanos especializados en noticias llegan a un extremo: incorporan en la derecha de la pantalla un reloj con una cuenta regresiva antes de datos importantes para el mercado, como la inflación minorista o por estos días la evolución de ventas de casas nuevas. A nadie se le ocurriría que estos datos sean revelados una hora, un día o una semana antes, ya que son de extrema sensibilidad para los inversores.
Hay por delante un atractivo negocio para inversores: los pagos exponenciales de los cupones PBI impactan en las cuentas públicas y vuelven muy atractivo este producto... siempre y cuando el gobierno honre los pagos correspondientes. Un dato: a los precios actuales, el pago que debe efectuarse en diciembre de este año representa un dividendo directo de 18%. Es más, en los próximos cuatro años el tenedor podrá recuperar la totalidad de la inversión y luego recibiría como ganancia pura toda la suba que registre el PBI por encima de 3%. Eso sí, a todos estos cálculos se los lleva el viento si la expansión de la economía es inferior a este piso.
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