9 de noviembre 2004 - 00:00

Grupos brasileños pujarían por Gatic

La salida a remate de tres de las plantas que fueran de Gatic, más el dato obvio de que la industria nacional no está logrando abastecer la creciente demanda de calzado, reavivó la versión de que la brasileña Dilly estaría sopesando seriamente la posibilidad de fabricar zapatos en la Argentina. A este grupo se sumaría otro de mayor envergadura aún: el holding Grendene, que es el mayor fabricante de calzado de Brasil.

Este grupo -nacido hace más de 30 años, y que sigue en manos de la familia Grendene (fundadora)- ya está en la Argentina: hace un año, le compraron la licencia de la marca Reebok al fondo de inversión BACP (Buenos Aires Capital Partners) que dirige el ex The Exxel Group José Ortiz. Hasta ahora, los Grendene se limitaron a importar productos Reebok hechos en alguna de sus trece plantas industriales de Brasil. Ahora estudiarían un abanico de posibilidades, que van desde la adquisición de una, dos o las tres fábricas de Gatic que se rematarán el 12 de diciembre, a hacer una planta nueva.

Grendene
tiene unos 12.000 empleados, y el año pasado exportó 23 millones de pares; su especialidad es el calzado económico para los sectores medios y mediobajos, por lo que su única marca internacional es Reebok. Su fuerte son las marcas Grendha, Melissa, Ipanema (de mujer), Grendha Kids ( infantil) y Rider, seguramente la más conocida para los consumidores argentinos que veranearon alguna vez en Brasil o Uruguay.

Por su parte, Dilly tiene en Brasil ocho plantas industriales en las que trabajan unas 6.700 personas; su propiedad es compartida por la familia fundadora y el Grupo Classico, de los empresarios Armin Knab y Vilson Hermes. Lo llamativo del caso es que Knab fue durante muchos años funcionario de Adidas en la región, y como tal mantuvo una estrecha relación con Eduardo Bakchellian, fundador de Gatic y licenciatario de la marca alemana durante casi cuatro décadas. Este hecho le daría un acabado conocimiento de las potencialidades de las fábricas de la empresa en quiebra que saldrán a remate.

• Demanda

A diferencia de Grendene, la producción de Dilly apunta a un sector más alto de consumidores: en sus plantas se fabrican zapatos deportivos de su propia marca Try On, pero también de Fila, Puma, Nike y Merrell. En la Argentina, el fabricante de Fila y de Nike es MV Shoes (de la familia Verdicchio); Unisol (de la familia Devecyan) es la licenciataria de Puma y Grimoldi lo es de Merrell (a la que le fabrica Verdicchio), por lo que Dilly podría funcionar como complementaria de la producción y/o importación de estas empresas locales. Es que, tal como revelara ayer este diario, hasta los fabricantes de calzado están viéndose obligados a importar, porque hoy la demanda supera la posibilidad de oferta de la industria local.

Nuevamente, entonces, hay que hablar del caso Gatic; esta empresa, en su momento más floreciente, llegó a elaborar unos 10 millones de pares por año. En su estado actual, más un necesario « aggiornamento» y puesta a punto, sus plantas podrían entregar unos 6 millones de pares/año, que de todos modos no es ni la tercera parte de lo que se importará durante 2004.

Por eso, no sería descabellado que alguno de estos « candidatos naturales» decida pujar por el terceto de plantas que se venderán en bloque (Las
Flores, Coronel Suárez, Pilar), con una base inferior a los u$s 8,5 millones; según fuentes del sector, para que vuelvan a producir en condiciones óptimas habría que invertir otros u$s 10 millones. De todos modos, el grupo Indular (que encabeza Guillermo Gotelli) todavía no ha tirado la toalla: a pesar de que el juez de la quiebra de Gatic rechazó su propuesta de tomar en alquiler las fábricas, podría terciar en la puja por éstas, esta vez no para convertirse en locatario sino en propietario.

¿Podrá Alpargatas, hoy convertido en el principal proveedor del sector deportivo, terciar en la puja por Gatic? Difícilmente, dada su situación (aún está concursada). Fuentes de la textil aclararon asimismo: «No estamos trabajando al máximo de nuestra capacidad instalada; algún faltante de entrega de algún producto tiene que ver con pedidos sobre la hora que nos hace algún cliente, pero nada más». El informante admitió que para atender esta demanda extra «deberíamos tomar un turno extra, pero para eso hace falta una planificación de 120 días, capacitación, inversiones... No es una decisión fácil». Y esbozó una reflexión: «Hoy, 60% del calzado deportivo es importado; ¿qué pasará cuando las plantas de Gatic vuelvan a producir?».

Dejá tu comentario

Te puede interesar