El Senado decidió incursionar nuevamente en una vieja costumbre argentina. Hoy tiene en agenda la aprobación de una moratoria para impuestos nacionales y aportes al sistema previsional. Esta vez, el plan de pagos permitirá consolidar las deudas de contribuyentes incluyendo capital, intereses y punitorios, y cancelarlas mediante dos sistemas. Los morosos con la AFIP podrán optar entre un plan de 60 cuotas para tributos o uno de 120 en caso de deudas previsionales. Sobre eso se les aplicará una tasa sensiblemente inferior a la que hoy cobra el organismo recaudador. Pero, además, existirá otra vía. Las empresas podrán cancelar esos pasivos pagando una cuota equivalente a 2,5% de sus ventas brutas, lo que implica una tasa variable hasta saldar la totalidad de la deuda. El proyecto tuvo dictamen ayer en la Comisión de Presupuesto y Hacienda y está incorporado a la orden del día de la sesión prevista para hoy en el Senado. La iniciativa no contaría con la simpatía de Roberto Lavagna, pero sí con la de los funcionarios de Presidencia y Jefatura de Gabinete, por lo que, de convertirse en ley, habrá disputa en el gobierno sobre un posible veto.
El Senado tiene previsto aprobar hoy una nueva moratoria para impuestos nacionales y la reducción de 50% en la alícuota del IVA para la publicidad en los diarios de menor facturación. La moratoria consiguió dictamen ayer en la Comisión de Presupuesto y Hacienda y establece en realidad un régimen de consolidación de deudas y facilidades de pago tanto para tributos como aportes al sistema previsional, y fue elaborado sobre la base de dos proyectos presentados por el peronista Oscar Lamberto y el radical Raúl Baglini. El sistema, distinto de los lanzados hasta ahora, tiene dos variantes. El contribuyente, empresas o particulares, podrá optar entre consolidar sus deudas con la AFIP -incluyendo capital, intereses y punitorios- y luego cancelarlo en 60 cuotas para el caso de obligaciones previsionales o 120 para deudas impositivas.
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La segunda opción establece que, una vez consolidado el pasivo con la AFIP, se fije un pago mensual equivalente a 2,5% de las ventas brutas declaradas por el deudor hasta que se salde la deuda. En ambos casos se contempla la aplicación de un interés anual equivalente a sólo un tercio de lo hoy aplicado por la DGI sobre el saldo a pagar.
De hecho, el sistema opera como una refinanciación con la AFIP destinada a liberar del pasivo impositivo a empresas en situación de quiebra que pueden llegar a un acuerdo con sus acreedores, pero que no pueden afrontar la deuda contraída con el organismo recaudador, sobre todo en los últimos dos años.
«Hay un stock de deudas con la AFIP de $ 20 mil millones que se sabe son incobrables. Allí hay muchas empresas concursadas y si la DGI ejecuta la deuda deberían cerrar. Es claro que, en los últimos años, la gente se financió no pagando impuestos», explicó ayer Lamberto. «La lógica de este sistema es que el Estado tiene una cuenta a pagar, la deuda pública en default, que posee plazo. Por lo tanto intentamos que se cobren esos $ 20 mil millones para que calcen con los vencimientos que tiene el Estado por su deuda. De otra forma, no se cobrarían nunca.»
El proyecto tuvo ayer despacho de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, y cuenta con la firma de Lamberto, Baglini, Miguel Pichetto y José Luis Gioja, lo que le garantizó pasar inmediatamente a la orden del día de la sesión prevista para hoy.
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