Los bancos están a punto de recibir un tratamiento preferencial para reestructurar sus títulos en default. Puntualmente, está en plena etapa de discusión el mecanismo por el cual se contabilizará el canje del denominado bono Patriótico por nuevos papeles de la deuda.
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El monto en discusión asciendea los u$s 1.200 millones, casi 54% del total de los bonos que los bancos mantienen en default en su cartera (u$s 2.200 millones). Se trata de títulos que suscribieron los bancos a mediados de 2001 a pedido de Domingo Cavallo. Más allá de esta «solicitud» del entonces ministro de Economía para evitar el default, estos títulos tenían una serie de características especiales que ahora las entidades financierasquieren hacer respetar. Puntualmente, una posibilidad era aplicarlos al pago de impuestos, lo cual fue luego suspendido, pero temporariamente. Además, quedaron excluidos del canje de noviembre de 2001 por préstamos garantizados. «Estas condiciones ponen al bono Patriótico con un status superior respecto del resto de los títulos que entran en la renegociación», explicó un banquero de primera línea que está participando de las negociaciones.
En las conversaciones están involucrados tanto funcionarios del Ministerio de Economía como del Banco Central. La alternativa más firme sería la siguiente: considerar que el bono Patriótico queda fuera del proceso de reestructuración de la deuda, por lo que las entidades recibirían un título especial que no afectaría tanto sus estados contables. Podría tratarse de un bono Cuasi Par (en pesos ajustado a $ 1,40 más CER) similar al que recibieron las AFJP, el cual sería anotado a valor técnico para evitar pérdidas en los balances.
• Visto bueno
Durante la última semana, se sucedieron distintas reuniones para sumar a bancos, aseguradoras y fondos comunes de inversión al canje de la deuda. Con estos sectores adentro, el gobierno ya se aseguraría un piso cercano a 40% en la renegociación. El primer visto bueno formal lo dieron los fondos de pensión, que mantienen títulosen default por una suma cercana a los u$s 16.000 millones, alrededor de 20% del total de la deuda por reestructurar (sin incluir en el cálculo los intereses vencidos desde 2002). Dentro de la deuda local habrá que incorporar a los miles de bonistas argentinos que se quedaron con títulos de la deuda en default. Se espera que el grueso de estos también acepte la renegociación, aunque por ahora es imposible augurar el grado de aceptación de este subgrupo.
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