5 de febrero 2003 - 00:00

Habría más exigencias en acuerdo con el FMI

La carta de intención acordada con el FMI sigue con puntos ocultos. En primer lugar, el texto traducido al castellano presenta varias diferencias de la versión original en inglés. Luego, el Ministerio de Economía se «olvidó» de publicar un calendario clave en el que constan, en forma detallada, los plazos que debe respetar el gobierno. Pero ahora trascendió algo mucho más serio: habría cláusulas especiales que acompañan el acuerdo que fueron ignoradas en la versión oficial. Una de ellas, por ejemplo, plantearía la posibilidad de emitir un bono compulsivo en caso de corrida bancaria.

El Memorando de Políticas Económicas que el gobierno argentino firmó con el Fondo Monetario sigue provocando dudas y polémicas. Cabe recordar que la interpretación del texto que efectuó al momento de la firma el ministro Roberto Lavagna, se ubicó muy lejos de lo efectivamente pactado. Pero, además, existen cada vez más evidencias de la existencia de una suerte de carta de intención «paralela» o «carta bis» que se firmó con el FMI, y que incluso obtuvo la aprobación del directorio, pero que nunca fue presentada en la Argentina.

Fuentes del organismo internacional (también del propio directorio) confirmaron en estricto off the record la existencia de cláusulas especiales que forman parte del acuerdo, pero que no se dieron a conocer públicamente.
Por ejemplo, se incluye la posibilidad de emitir un bono compulsivo en caso de producirse un problema de liquidez en el sistema bancario. La alternativa de dejar abierta la puerta a la emisión de un bono compulsivo fue -de entrada- una exigencia de la número dos del FMI, Anne Krueger, pero siempre fue combatida por Lavagna.

• Compromisos

De esta forma, y según lo que pudo averiguar este diario, existen otros compromisos asumidos con el Fondo que no fueron publicitados, lo que implica que el Ministerio de Economía habría decidido ocultar, al menos, una parte de lo acordado con el Fondo.

Uno de los puntos más urticantes pasa por la situación del sistema financiero. Allí se reconoce la complicación que generaría una corrida bancaria. Detalladamente, se dispone que el Banco Central deberá tomar medidas en el caso de que el coeficiente de liquidez de las entidades se ubique por debajo de 15% de los depósitos (actualmente ronda 20%) y también se estipula que si ese ratio fuese inferior a 5% (algo que hoy parece muy lejano) el gobierno deberá pagarle a los ahorristas con un bono colocado en forma compulsiva.

El pícaro ministro Lavagna nunca dio a conocer el texto original del acuerdo, que fue redactado en inglés. En cambio, lo mandó a traducir dentro del propio ministerio al castellano y fue esta última versión la que terminaron recibiendo los periodistas.

Ambito Financiero detectó hace diez días un grueso «olvido» por parte de Lavagna y de su secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, poco afecto a la transparencia a la hora de difundir información.
Se trataba de un calendario en el que constan las metas exigibles y las metas indicativas fijadas por el FMI.

En realidad, es una suerte de resumen de lo estipulado a lo largo del Memorando de Entendimiento. Pero ese calendario dejó bien claro cuáles son las cuestiones que deberá aprobar el Congreso (como la adecuación del impuesto a los combustibles o la eliminación de los planes de competitividad) y en qué plazos. El Ministerio de Economía deberá rendir examen sobre estas y otras cuestiones durante la primera revisión del acuerdo, prevista para el 14 de marzo.

Esta información figuraba como anexo al texto principal de los 32 puntos del acuerdo. Pero insólitamente no fue incluida en la información pública que dio a conocer el Ministerio de Economía, ya sea a través de su página web o directamente a los periodistas que asistieron a la conferencia en la cual se anunció el contenido del acuerdo.

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