8 de noviembre 2002 - 00:00

Habría suba en naftas por cambio impositivo

El proyecto de ley que convierte en porcentaje el Impuesto a los Combustibles, que hasta ahora era una suma fija, no implica un aumento en los valores actuales de esos productos. Pero, en caso de que una petrolera decida una suba en la nafta de 3 centavos, por dar un ejemplo, el impuesto subirá simultáneamente 2,7 centavos, con lo cual el ajuste total al público será de 5,7 centavos.

El proyecto ingresó en la mesa de entradas de la Cámara de Diputados a las 16.20 del lunes pasado, y en principio suscita fuerte resistencia en los legisladores, aunque no haya suba inmediata del impuesto.

La iniciativa implica una fuerte suba a futuro de la carga impositiva sobre la nafta y también sobre el gasoil. Según las petroleras, «esto generaría una mayor distorsión impositiva entre las naftas y el gasoil por un lado, y el GNC, ya que éste sigue teniendo un tratamiento impositivo preferencial».

Las empresas estimaron que si el Estado equipara la carga impositiva sobre el gasoil y el GNC, podría obtener una recaudación adicional de 700 millones de pesos mensuales.

La intención oficial de alentar el consumo de GNC, con el argumento de que es más barato y menos contaminante, tiene dos contrapartidas: aumentará la demanda de equipos de gas, sin que quede claro quiénes serán los principales beneficiarios, y generará capacidad ociosa en las refinerías. Esto es así porque, a mediano plazo, habrá excedentes no sólo de naftas, sino también de gasoil, siendo ambos de no fácil colocación en los mercados externos.

Explicación

En los considerandos del proyecto se explica que, «en un contexto económico de oscilaciones de los precios relativos de los productos, no es aconsejable que los impuestos indirectos se determinen en función de montos fijos, puesto que ello sólo puede generar aumentos o disminuciones en la carga impositiva en relación con el consumo».

También se indica que «las alícuotas que se proyectan no generan un incremento en la suma del impuesto total a liquidar de acuerdo con la legislación en vigor». Pero apenas haya un aumento en los productos, subirá el impuesto.

Para las naftas, la alícuota será de 64%, para el gasoil de 22%, para el gas licuado de 22% y para el GNC de 16%. La alícuota se aplicará sobre el precio neto de venta, lo que significa, según el proyecto, deducir los descuentos, bonificaciones y similares, el IVA, la tasa de infraestructura hídrica de 0,05 de peso que pagan las naftas y la tasa sobre el gasoil, que ya es una alícuota desde mayo y equivale a 18,5%.

El precio de la nafta súper en Repsol YPF en Capital Federal es hoy de $ 1,839. De ese valor, hay que descontar 10% de comisiones y bonificaciones, $ 0,217 de IVA, $ 0,056 de Ingresos Brutos, $ 0,05 de tasa hídrica, y el ITC, que es de $ 0,5375.

El precio neto resultante para la súper es de aproximadamente $ 0,853 y por consiguiente el ITC actual sobre ese valor ($ 0,5375) equivale a 64 por ciento. Pero si el precio neto sube $ 0,03 y llega a $ 0,883, el ITC aumentará a $ 0,5651, y además se ajustarán el IVA e Ingreso Brutos, como ya sucede hasta ahora.

Descontando bonificaciones y comisiones por 9%, más los impuestos, el precio neto del gasoil es hoy de $ 0,69, y el ITC actual ($ 0,15) es prácticamente igual a 22%.

Según el proyecto de ley, el Ministerio de Economía puede aumentar hasta 25 por ciento y disminuir hasta 10 por ciento las alícuotas fijadas para cada producto.

La obvia razón de esta iniciativa es adecuar los ingresos percibidos por el ITC a la inflación, y en particular a la evolución de los precios de los combustibles.

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