"Hace 50 años que estamos en el mercado y vimos de todo"
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Rosana Negrini, CEO de Agrometal.
R.N.: No, porque en el caso de las sembradoras 98% del mercado es nacional. En otras maquinarias, como cosechadoras, no se da la misma situación, pero las sembradoras están adaptadas con medidas específicas a la zona donde van a usarse. Por eso cada país fabrica sus propias máquinas e incluso varían por zona. Dentro del mercado local, Agrometal tiene 25% de participación entre más de 60 compañías que se dedican a esto.
P.: ¿Entonces la exportación no es para esta industria una oportunidad de negocio?
R.N.: Bueno, en realidad se vende al exterior pero poco. A nosotros nos benefició en alguna medida el acuerdo que el gobierno firmó con Venezuela para vender por 113 millones de dólares que se repite por 5 años, aunque a Agrometal le tocó 1,5 millón, que no es un monto importante. Ahora se está trabajando en un acuerdo similar con Bolivia. También vendemos algo a España e Italia, que a la vez exporta a Ucrania. Pero es muy poco en relación con el mercado interno.
P.: ¿Cómo es ser mujer y presidenta de una empresa donde menos de 5% del personal es femenino?
R.N.: Acá somos 400 empleados y sólo 12 son mujeres y están principalmente en el área administrativa. En la planta son todos hombres porque se trata de una tarea muy pesada. Pero para mí todo se dio con mucha naturalidad. Comencé a trabajar en la empresa hace más de 20 años en contaduría y hace 6 años que el directorio me nombró presidenta. Si bien todos esperaban que yo tomara el cargo y también yo sabía que lo haría, me costó mucho esfuerzo demostrar que tenía espalda para la responsabilidad que me tocaba. Tuve la oportunidad de implementar proyectos muy innovadores, inaugurar una nueva planta de última generación y crecer tanto que hoy estamos fabricando 6 sembradoras por día. Con eso me consolidé.
P.: ¿Dedicarse al campo y trabajar en un pueblo como Monte Maíz, en Córdoba, la hace diferente de otras ejecutivas?
R.N.: Creo que en algún sentido sí. Estoy casada y tengo 4 hijos, y gracias a que vivimos en este pueblo tengo contacto permanente con ellos. Vuelvo a almorzar a mi casa, duermo la siesta, llevo a mis hijos al colegio, hago mandados y otras cosas que las ejecutivas de Buenos Aires seguramente no pueden hacer. Aun así, siempre existen reclamos de la familia. La contra es que para hacer compras me tengo que trasladar a alguna gran ciudad cercana, como Rosario o Córdoba. También aprovecho los viajes para comprar ropa y me gusta vestirme de una forma muy personal. Creo que los viajes marcan una diferencia entre los empresarios hombres y mujeres.
Entrevista de Florencia Lendoiro



