11 de agosto 2006 - 00:00

"Hace 50 años que estamos en el mercado y vimos de todo"

Rosana Negrini, CEO de Agrometal.
Rosana Negrini, CEO de Agrometal.
«Los productores se manejan mucho por expectativas y hoy tienen incertidumbre. Es por los precios internacionales de los commodities, por el clima y porque la relación con el gobierno no es la ideal.» La descripción del momento por el que atraviesa el campo es de Rosana Negrini, presidenta de Agrometal. La ejecutiva asegura que 2007 será un año difícil para la industria de maquinaria agrícola por la situación actual y señala que el convenio que el gobierno firmó con Venezuela para aumentar las exportaciones a ese país les permitió mayores ventas. A continuación, lo más saliente del diálogo con la empresaria:

Periodista: ¿La mejora en la situación del campo en los últimos años provocó un crecimiento en la venta de maquinaria agrícola?

Rosana Negrini: Nuestra industria depende directamente de la situación del campo. Con las excepcionales campañas de 2003 y 2004 subieron fuertemente las ventas de sembradoras, que es a lo que nosotros nos dedicamos. Este año, la situación no es la misma. Venimos de un año de sequía, por lo que la cosecha no será la mejor, y, aunque los precios de los granos son buenos en el mercado internacional, no son los de aquellos años. Los productores se manejan mucho con expectativas.

P.: ¿Cómo son las expectativas para el corto plazo?

R.N.: El hombre del campo tiene incertidumbre hoy. Por un lado, por la evolución del precio de los commodities y por el clima que no puede prever. Y por otro lado, por incertidumbre política local porque hoy las relaciones entre el campo y el gobierno no son las mejores. Todo esto impacta en las decisiones de inversión de los productores que son genuinas. Cuando a ellos les va bien, inmediatamente invierten en maquinaria. Después se compran la 4x4 o arreglan la casa y se van de viaje. El año 2007 lo vemos difícil por todas estas incertidumbres, pero ya sabemos que en este negocio hay ciclos con dos o tres años buenos y otros malos o estables. Nosotros hace 50 años estamos en el mercado y ya vivimos todos los vaivenes que pueden producirse. En 2005 facturamos 100 millones de pesos y creemos que este año lo repetiremos.

P.: ¿Las facilidades para comprar bienes de capital importados afectan a esta industria?

R.N.: No, porque en el caso de las sembradoras 98% del mercado es nacional. En otras maquinarias, como cosechadoras, no se da la misma situación, pero las sembradoras están adaptadas con medidas específicas a la zona donde van a usarse. Por eso cada país fabrica sus propias máquinas e incluso varían por zona. Dentro del mercado local, Agrometal tiene 25% de participación entre más de 60 compañías que se dedican a esto.

P.: ¿Entonces la exportación no es para esta industria una oportunidad de negocio?

R.N.: Bueno, en realidad se vende al exterior pero poco. A nosotros nos benefició en alguna medida el acuerdo que el gobierno firmó con Venezuela para vender por 113 millones de dólares que se repite por 5 años, aunque a Agrometal le tocó 1,5 millón, que no es un monto importante. Ahora se está trabajando en un acuerdo similar con Bolivia. También vendemos algo a España e Italia, que a la vez exporta a Ucrania. Pero es muy poco en relación con el mercado interno.

P.: ¿Cómo es ser mujer y presidenta de una empresa donde menos de 5% del personal es femenino?

R.N.: Acá somos 400 empleados y sólo 12 son mujeres y están principalmente en el área administrativa. En la planta son todos hombres porque se trata de una tarea muy pesada. Pero para mí todo se dio con mucha naturalidad. Comencé a trabajar en la empresa hace más de 20 años en contaduría y hace 6 años que el directorio me nombró presidenta. Si bien todos esperaban que yo tomara el cargo y también yo sabía que lo haría, me costó mucho esfuerzo demostrar que tenía espalda para la responsabilidad que me tocaba. Tuve la oportunidad de implementar proyectos muy innovadores, inaugurar una nueva planta de última generación y crecer tanto que hoy estamos fabricando 6 sembradoras por día. Con eso me consolidé.

P.: ¿Dedicarse al campo y trabajar en un pueblo como Monte Maíz, en Córdoba, la hace diferente de otras ejecutivas?

R.N.: Creo que en algún sentido sí. Estoy casada y tengo 4 hijos, y gracias a que vivimos en este pueblo tengo contacto permanente con ellos. Vuelvo a almorzar a mi casa, duermo la siesta, llevo a mis hijos al colegio, hago mandados y otras cosas que las ejecutivas de Buenos Aires seguramente no pueden hacer. Aun así, siempre existen reclamos de la familia. La contra es que para hacer compras me tengo que trasladar a alguna gran ciudad cercana, como Rosario o Córdoba. También aprovecho los viajes para comprar ropa y me gusta vestirme de una forma muy personal. Creo que los viajes marcan una diferencia entre los empresarios hombres y mujeres.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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