Aclaremos algo, la jornada del viernes fue totalmente excepcional, porque es la primera vez en la historia que en lugar del vencimiento de las "tres brujas" los inversores deben vérselas con cuatro, desde que además de vencer las opciones, los contratos de índices y los futuros sobre índices, agregamos los vencimientos de los futuros sobre acciones que fueron aprobados hace poco tiempo. Esto es lo que explica básicamente que de volúmenes bajísimos saltáramos el viernes a más de 1.700 millones de papeles negociados en el mercado tradicional prácticamente 2.000 millones en el electrónico. El punto resulta importante, porque de no considerarlo deberíamos hablar que ya estamos en presencia del esperado rally de fin de año, aun cuando la mejora que tuvieron las acciones el viernes, con el Dow trepando 1,75% al cerrar en 8.511,32 puntos, o 0,66% que ganó el NASDAQ hablan que en todo caso fue un día alcista, pero normal. Hay que tener también en mente que de no ser por esta última rueda, la semana hubiera quedado como la tercera consecutiva con un cierre negativo. Si bien hay argumentos a favor de que estamos a la vera de mejores tiempos bursátiles, no podemos dejar de considerar que los bonos del Tesoro siguen ganando terreno, en tanto el dólar continuó retrocediendo ante las principales monedas hacia los valores más bajos de estos doce meses y el oro y el petróleo están en torno de los máximos del año. A esto debemos agregar el hecho que la situación geopolítica luce cada día más complicada. Con tan pocos días por delante a fin de mes, es claro que ya se puede dar el año por perdidoso desde el punto de vista de los resultados bursátiles.
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