10 de diciembre 2002 - 00:00

Hace poco opinaba mal del gobierno

El flamante presidente del Banco Central, Alfonso Prat Gay, aseguró hace apenas tres meses que «la impericia del gobierno» en cerrar las negociaciones con el Fondo Monetario es una parte importante «del deterioro de las variables sociales».

La frase es parte de un artículo periodístico publicado el 26 de setiembre pasado. En esa columna y en presentaciones públicas, el ex economista del JP Morgan critica duramente al FMI («por su obstinación cortoplacista) y al rol que juegan los organismos multilaterales.

•Convertibilidad

Asimismo, se manifiesta favorable al abandono de la convertibilidad, aunque destaca que se hizo «mal y tarde». En distintas presentaciones insistió con la liberación de las medidas restrictivas del sistema financiero, incluyendo no sólo al «corralito», sino también al «corralón». «Es tal el costo, que vale la pena desembarazarse de él», explicó.

A continuación, algunos de los principales conceptos que Prat Gay vertió en los últimos meses como economista independiente:

• Una parte importante del deterioro de las variables sociales puede atribuirse a las fallas de una negociación desgastante, en la que sobresalen la impericia del gobierno argentino y la obstinación cortoplacista del FMI.

• Tanto el sistema financiero internacional como los organismos multilaterales que velan por él necesitan una reforma no menos seria que la que le tocará encarar a nuestro próximo presidente.

• Horst Köhler ha llevado la negociación con la Argentina como si estuviera al mando de un banco comercial, violando el espíritu de los acuerdos de Bretton Woods.

• Hay quienes aprovechan el descalabro económico, político e institucional en el que concluyó la caja de conversión para cargar las tintas sobre la convertibilidad, aunque muchos de éstos callaban mientras el esquema funcionaba bien.

• Es cierto que la salida del tipo de cambio fijo fue innecesariamente desordenada. Pero ello no quiere decir que la flotación es intrínsecamente mala. Salir de la convertibilidad no fue un error. El error fue hacerlo tarde y mal.

• Hacia fines de enero proponíamos junto a Pedro Lacoste la liberación inmediata del cepo financiero porque creíamos que era tal el costo, que valía la pena tomar cualquier riesgo para desembarazarse de él.

• La coyuntura está a favor del próximo presidente. No heredará ni bomba social, cambiaria ni inflacionaria, todas ya estallaron.

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