Según el funcionario, «ya se habló de esto en muchas oportunidades, y la parte brasileña se mostró receptiva».
En concreto, Lula propone que las importaciones comiencen a tributar dos cargas sociales que hasta ahora gravan sólo a la producción local: la Contribución para el Financiamiento de la Seguridad Social (Cofins) y el Programa de Integración Social y Programa de Formación del Patrimonio del Sector Público (PIS/Pasep).
La Cofins, que recauda anualmente 17.000 millones de dólares y tiene una alícuota de 4%, «hoy se aplica a la producción local de modo acumulativo a lo largo de toda la cadena, con lo que al final llega a ser de 10 o 12%. Lo que se intenta en Brasil es que deje de cobrarse de modo acumulativo y que, como ocurre aquí con el IVA, tenga una sola alícuota», la que resultaría mayor a la actual, explicó Raimondi.
El otro impuesto que se aplicará a las importaciones, el PIS/Pasep, recaudó 4.000 millones de dólares en 2002 y tiene una alícuota de 1,65%.
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