Es claro que en un país en el que su poderoso vicepresidente -cazando de manera ilegal- es capaz de dispararle en la cara a un ancianode casi 80 años, al confundirlo a 25 metros de distancia con un ave, cualquier cosa puede pasar. Por eso, tal vez lo más prudente sea no esperar demasiado o, al contrario, esperar que haya tanto en lo que diga hoy Ben Bernanke -el nuevo presidente de la Fed- ante el Congreso como para intentar que todas las partes salgan satisfechas. Porque al final (o mientras la realidad no imponga otra cosa) lo que importa son las percepciones, especialmente cuando una sociedad está dispuesta a tomar algo tan grave como la balacera vicepresidencial a la risa (el "manejo de la crisis" por el Ejecutivo merece pasar a todos los textos académicos). Y hablando de percepción, ayer fueron la baja del petróleo a u$s 59,6 por barril, pero sobre todo el desplome de los bonos y el incremento en las ventas minoristas los que alimentaron la suba del Dow a 11.028,39 puntos, ganando 1,25%. Volviendo al vicepresidente, en 1804 el vicepresidente Burr le disparó en un duelo a Alexander Hamilton, quien murió al día siguiente de las heridas. Es claro que éste no es el país de entonces, ni los hombres los mismos.
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Casi como agregándole insulto a la injuria, en poco tiempo podríamos ver cómo las petroleras reciben una dispensa para extraer de tierras fiscales norteamericanas petróleo y gas por u$s 65.000 millones -en cinco años- sin tener que retribuirle nada a la sociedad, lo que les reportaría una ganancia extraordinaria de al menos u$s 7.000 millones. Esto permitiría paliar el déficit energético estadounidense de los próximos años, pero a un costo inmenso para el sector privado, sin contribuir en nada a la solución de largo plazo (reducir la dependencia del petróleo). Si a esto le sumamos la lucha del Poder Ejecutivo para derogar el impuesto extraordinario de u$s 5.000 millones que le impuso el Congreso a la industria petrolera y los reclamos pendientes en la Justicia para el reintegro de "royalties" pagados por u$s 28.000 millones, se entiende por qué hay más de un analista que independientemente de los vaivenes del precio del petróleo, sigue recomendando las empresas del sector. Informate más
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