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Acaso le dicten una «conciliación obligatoria», donde la oferta simplemente se mantiene al margen y dentro de un juego sobrio que tiende a la neutralidad antes que a romper lanzas.
De tanto clima pesado, transformado en abulia y siesta veraniega, emergieron estadísticas para decir: no había subtes y la Bolsa «no vino».
Un Merval que supo desagiarse hasta los 1.210 puntos, que también se encaramó a los 1225 puntos para cerrar en 1.223 y sumando 0,39% al nivel anterior.
Cierto es que dentro del bolsón de expectativas, la predisposición para la compra debe estar muy restringida. Y no todos los días hay una «ratificación de Lavagna» para utilizarlo de ariete.
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