4 de marzo 2008 - 00:00

Huye la carne

El precio de la carne se sigue escapando. Y lo seguiría haciendo en función de las medidas que prepara el gobierno. Hasta anoche, la dupla Lousteau-Moreno (juntos) buscaba consensuar detalles del anuncio final que se hará esta semana. Se repite la misma receta aplicada desde 2006 para frenar esa suba, desde precios máximos, límite a exportación y hasta la búsqueda de que todos los actores (productores, frigoríficos, carniceros) participen de la firma del acuerdo. Sólo lograron que haya menos stock para el consumo.

Bajo amenaza de medidas de fuerza en el campo, el gobierno lanza ahora la convocatoria a todos los eslabones de la cadena de la carne -productores, frigoríficos y carniceros- para intentar llegar a un acuerdo conjunto. Preocupan seriamente el desabastecimiento y el alza en el precio final -que acumula 16% en lo que va del año y esta semana llegaría a 20%-, problemas que se agravarán en el transcurso de este mes, el cual históricamente trae alzas en consumo e inflación.

Cristina de Kirchner trató esta cuestión puntual ayer con el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quienes junto al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, integran la terna de funcionarios que lleva adelante la negociación y que luego, por la noche, siguió afinando la propuesta final.

La idea oficial es que los protagonistas comiencen a circular por la Casa Rosada en estos días. «Ningún sector debe quedar fuera del acuerdo», es la consigna que esgrimen en Balcarce 50, que aspira a llegar al fin de semana con un compromiso firmado. Las medidas surgirán, en principio, de un mix de las propuestas que están siendo barajadas desde hace días:   

  • Control de precios sobre doce cortes « populares», idea con el sello de Moreno que activaría subas de entre 8% y 12% respecto de los montos fijados en mayo de 2007 -en rigor, desde entonces el alza fue muy superior- y que incluyen, por caso, el asado a $ 5 y el vacío a $ 6, a salida de fábrica y sin IVA. Esta avanzada podría incluir controles sobre los puntos de venta, es decir, carnicerías y supermercados.   

  • Aumento de la restricción a exportar mediante una baja de los envíos de 40 mil toneladas a 24 mil toneladas mensuales, en principio para este mes y el próximo. Esta acción requiere de un retoque sobre el Registro de Operaciones de Exportación (ROE), vía una resolución que debe firmar Lousteau.

  • También se deberán incluir acciones a largo plazo, el principal reclamo de los productores, que alertan sobre una dramática reducción de la hacienda en pie. En la propuesta que SRA, Carbap, CRA y Coninagro presentaron la semana pasada se pide apoyo vía un subsidio de 180 millones y una suerte de recuperación de lo que fuera el Plan Ganadero Nacional. También piden que no se ponga precio fijo a los animales a faenar. El llamado del gobierno sacaría al sector de la nebulosa en que se encuentra actualmente, ya que tras las encriptadas reuniones de la semana pasada con dirigentes de las entidades rurales y, por otro lado, los frigoríficos, los actores no recibieron noticias. «Estamos esperando un llamado para tener algo concreto», señaló Américo Bermejo, presidente de la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (Cadif), que se permitió opinar negativamente respecto de la opción de recortar las exportaciones: «No es solución seguir frenando los envíos», indicó.

    «Hay demasiados interlocutores y posiciones dentro del gobierno. Nunca se negoció en tan malas condiciones», se quejó otra fuente de la industria frigorífica que prefirió preservar su anonimato. De todos modos, este sector aceptaría sin problemas el freno a la exportación,medida que, vale señalar, afecta a los animales de mayor peso, que no se consumen en el país. Aun así, por efecto «solidario» la oferta dentro del mercado interno se vería beneficiada. Los carniceros también lo creen así y están a favor de reducir la exportación.

    Entre los productores el ánimo está más caldeado y crecen las críticas hacia lo que llaman una «mala política oficial» por la caída en la cantidad de cabezas de ganado, un proceso de liquidación que lleva al menos cinco años. Contribuyen al mal humor el cierre de las exportaciones de trigo y la crisis lechera. «Nada cambió y nada hace pensar que algo cambie. Así como estamos, la única salida parece ser tomar acciones», alertó ayer el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Pedro Apaolaza.

    A su vez, el vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentina (CRA), Néstor Roulet, advirtió que el sector ganadero ha llegado al «extremo» de que se ha quedado sin novillos y sin carne, y pidió para solucionarlo que se fijen precios «a ciertos cortes» para el consumo interno y que el resto se libere para la exportación. «Nos estamos quedando sin animales para el consumo interno y el gobierno se equivoca en asociar precio con producción porque la realidad nos ha demostrado que mientras a nosotros nos pagan menos la carne vale más», indicó el ruralista.

    Por su parte, el Sindicato de la Carne de la provincia de Buenos Aires (SICGBA) anunció que realizará hoy «un paro de media jornada laboral, en repudio al cierre de las exportaciones» y marchará hasta la Secretaría de Agricultura.
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