Mientras que alguno o varios de estos efectos finales (impacto sectorial, aumento general de importaciones provenientes de Brasil, efecto -o derrame- negativo sobre la recuperación de la industria) pueden ser aceptados por la evidencia casual o empírica; ¿dónde está el problema o el error del argumento en general? Está simplemente en el supuesto origen del shock («la recesión brasilera») y en los datos históricos: es relativamente difícil 'demostrar' en la Argentina -con métodos o técnicas econométricas creíbles- que las importaciones provenientes de Brasil son significativamente sensibles a la actividad industrial en dicho país. Más bien lo que domina son los efectos del lado de la demanda agregada de la Argentina: compramos más a Brasil porque estamos comprando más en general.
Dejá tu comentario