IMPSA: 98% de acreedores avalan plan para reestructurar su deuda

Economía

La mayor parte de las tenencias está en manos del Banco Nación y el BICE. También organismos multilaterales como el BID y la Corporación Andina de Fomento. Aplicará una quita en los intereses.

La metalúrgica IMPSA (ex Pescarmona) obtuvo el aval de sus acreedores, que aceptaron por amplia mayoría la propuesta de canje de deuda que presentó la compañía y que incluye una reestructuración de todos los vencimientos con una quita sobre los intereses pero sin afectar el capital.

La empresa confirmó el apoyo de los acreedores a través de un comunicado que emitió desde su sede central en Mendoza. Allí destacó que había logrado el consenso de acreedores que representan el 98% de la deuda computable para la votación.

Esto abarca a los bancos públicos y privados, tanto internacionales (Banco Interamericano de Desarrollo, Export Development Canada, Corporación Andina de Fomento y bonistas internacionales, entre otros) como nacionales (Banco de la Nación Argentina, BICE, tenedores de obligaciones negociables, entre otros).

La propuesta de recomposición de la estructura de capital presentada por IMPSA en su oferta de APE (Acuerdo Preventivo Extrajudicial) obtuvo mayoritaria aceptación por parte de los acreedores, excediendo largamente los mínimos legales requeridos para la aprobación del APE. Propone “el canje de la deuda existente por nuevas Obligaciones Negociables con Oferta Pública y Privadas, un nuevo Bono Internacional y nuevos Préstamos”, detalló.

“Agradecemos el apoyo de los acreedores y anhelamos para esta próxima etapa reforzar el posicionamiento que IMPSA ocupó durante décadas a la vanguardia del desarrollo tecnológico mundial en materia de energía hidroeléctrica, nuclear y de otras energías renovables. Estamos encarando una gran oportunidad para continuar produciendo tecnología argentina exportable al mundo y consolidar nuestro rol como referentes de la actividad a nivel global”, sostuvo Juan Carlos Fernández, CEO de IMPSA. Para esta nueva etapa, la empresa tecnológica líder en equipamiento de generación de energía consideró que ha dado “un paso muy importante que le permitirá volver a conquistar los mercados local y extranjero, como hizo a lo largo de su historia, posibilitando al mismo tiempo el pago de las sumas debidas a todos sus acreedores, sin quitas de capital y en términos razonables”.

A pesar de las limitaciones de la pandemia, la empresa destacó que se encuentra ejecutando contratos para centrales hidroeléctricas, nucleares, eólicas y solares como así también equipamientos para la industria del petróleo y gas.

A su vez, está prestando servicios a centrales de generación de energía en todo el país. Su desarrollo tecnológico de primer nivel internacional, sumado a su nueva situación económico-financiera, le permitirá a la empresa encarar con mayor dinamismo proyectos en diferentes regiones del mundo, principalmente en Asia, las Américas y África, aseguró.

El 22 de octubre último, la empresa presentó el plan de recomposición de su estructura de capital ante la Comisión Nacional de Valores. En ese mismo informe, la compañía confirmó que el agente financiero había suspendido el proceso de venta por falta de interesados. Así, la apuesta para sacar a IMPSA de sus crisis financiera quedó pendiente de la aprobación por parte de sus acreedores, lo que sucedió ayer.

Ahora se destrabaría el acceso de la firma a un plan de asistencia estatal. “IMPSA estaría en condiciones de ser beneficiaria del ‘Programa de Asistencia a Empresas Estratégicas en proceso de Reestructuración de Pasivos’ creado por Resolución N° 551/2020 del Ministerio de Desarrollo Productivo (el ‘Programa’), a través del cual se posibilita el otorgamiento de asistencia a empresas consideradas estratégicas para el país que requieran reestructurar sus pasivos para lograr viabilidad económica y financiera”, había informado la metalúrgica en octubre.

Esa asistencia estatal consiste en los denominados Aportes No Reembolsables “que las empresas beneficiarias deberán destinar al pago del 50% de la masa salarial bruta”, según la norma vigente.

La empresa ingresó en concurso en 2014 por una deuda cercana a u$s1.000 millones de dólares, que ya fue reestructurada.

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