3 de agosto 2001 - 00:00

Impuesto al cheque se fagocita al IVA

En la teoría tributaria se la llama la «ley del bolsillo impositivo». Quiere decir que si una persona, dada una situación económica de crisis, tiene una cantidad determinada de dinero para pagar impuestos y no más, aunque la presión tributaria aumente y se creen nuevos impuestos, lo que se recaudará será igual. La persona o empresa, le pagará al fisco lo mismo porque simplemente no puede abonar más, porque el dinero destinado a ese fin en momentos recesivos no puede aumentar. Salvo que el contribuyente comience a endeudarse o directamente deje de pagar salarios.

Esta teoría podría aplicarse en los tres meses de vigencia del impuesto a los débitos y créditos en cuenta corriente, popularmente conocido como impuesto al cheque, ideado por Domingo Cavallo al comienzo de su gestión, y puesto en práctica desde abril de este año. Desde mayo operó plenamente con la tasa de 4 por mil y la imposibilidad de descargar de otros impuestos el porcentaje equivalente hasta 2,5 por mil. También desde mayo comenzó a verificarse, lentamente, una situación: los contribuyentes pagan este impuesto casi religiosamente, ya que sólo habría bolsones de evasión en sectores concretos como las cooperativas y las mutuales. Sin embargo, y al ritmo de la recesión económica y del aumento de las tasas de interés, se produce una especie de trasvasamiento de dinero desde otros tributos como el IVA, Ganancias y Ganancia Mínima Presunta. En otras palabras, lo que ingresa en el impuesto al cheque deja de percibirse en los otros tributos.

Esta tendencia comenzó a verificarse tibiamente en mayo pasado, cuando comenzó a regir la alícuota de 4 por mil. Ese mes los ingresos por el IVA fueron 1.098 millones de pesos, $ 50 millones menos que en mayo de 2000. Por el tributo al cheque se registró el récord de recaudación, con 300 millones de pesos. Como ese mes no se dio a tiempo para poder descargarlo de otros impuestos, la diferencia fue de 250 millones de pesos. Como dato hay que decir que esos 300 millones de pesos, hasta ahora, representan el récord obtenido por el impuesto al cheque.

Sin embargo, la tendencia pareció definirse más en junio, cuando el IVA, en comparación con el mismo impuesto del año pasado, bajó de $ 1.257 a $ 1.086,3 millones, lo que implica 170 millones de pesos menos. Por el tributo a las transacciones financieras se recaudaron $ 274 millones.

La situación quedó definida durante julio. El mes pasado los ingresos por el IVA llegaron a los $ 1.264 millones, 366 millones menos que los 1.630 millones de pesos que ingresaron en julio de 2000. Por el tributo al cheque entraron a la AFIP 291,8 millones, con lo cual por primera vez la caída interanual del IVA superó a los ingresos del nuevo impuesto. Si la cifra se corrige por la mitad de las devoluciones del IVA provenientes de liquidaciones compensatorias entre ambos tributos (25 millones) y los posibles efectos que el paro del jueves 19 de julio tuvieron en el impuesto (otros 15 millones), lo que se perdió por en IVA se compensaría por el impuesto a las transacciones financieras.

Estas comparaciones, que deben ser igualmente corregidas por la caída de las ventas interanuales que se verifican entre el año pasado y éste, podrían incluso aumentar desde agosto, cuando el tributo al cheque pase a costar 6 por mil, aunque con la posibilidad de ser deducido de las contribuciones patronales. En general no hay que buscar en los grandes contribuyentes a los que realizan este trasvasamiento del dinero en los pagos. Es más bien una realidad que deben afrontar las pequeñas y medianas empresas, que en épocas de recesión y crisis financiera como la actual viven casi al día con el poco líquido que manejan. «El corte de la cadena de pagos hace que no les ingresen fondos de terceros de IVA. Como ellos igualmente deben efectuar pagos y movimientos en el sistema financiero, el tributo al cheque es ineludible», aseguraba ayer a este diario una alta fuente del Ministerio de Economía. «Como no tienen más efectivo, lo que se sacrifica es el pago a la AFIP, fundamentalmente en cuanto al IVA, que además es el tributo que más tarde se liquida en el mes (luego del 20 aproximadamente), cuando las perspectivas ya están jugadas», terminaba la fuente en su interpretación.


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