OCDE: IVA podría tomarse como impuesto progresivo

Economía

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) (a través de uno de sus economistas Senior) publicó un estudio sobre el Impuesto al Valor Agregado cuestionando la regresividad del tributo.

Recientemente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) (a través de uno de sus economistas Senior) publicó un estudio sobre el Impuesto al Valor Agregado cuestionando la regresividad del tributo. Recordamos que un gravamen se considera regresivo cuando representa una mayor carga para los consumidores o individuos de menores ingresos. Por el contrario, un impuesto es progresivo si a mayor nivel de capacidad contributiva será mayor el porcentaje de impuesto a erogar.

El análisis se efectuó sobre grandes cantidades de datos vinculados a los gastos de los hogares en los 27 países que componen el Organismo. La conclusión rompe con el paradigma de la regresividad del gravamen. Según el escrito, el impuesto es proporcional o, en algunos, hasta progresivo.

Históricamente, los estudios más reconocidos en la materia dieron cuenta de la regresividad del impuesto porque ponderaban el monto del gravamen incurrido sobre el ingreso disponible en los diferentes segmentos de renta de la población. Claramente, el impuesto pagado en proporción del ingreso disponible resultará menor en el sector más acomodado de la población y mayor en los sectores de ingresos bajos.

No obstante, el documento actual da cuenta que, en los estudios previos, no se había ponderado el ahorro que los sectores de mayores ingresos reservan en determinado período y vuelcan al consumo en otro. En definitiva, en el largo plazo, la conclusión sobre la regresividad del gravamen no sería acertada porque, al final del día, el ahorro será consumo y se podría contradecir, entonces, la conclusión tomada en primer término.

Para poder sustentar la línea argumental, el nuevo análisis intenta determinar el impacto del impuesto sobre el gasto de los hogares, dejando de lado los ingresos disponibles. En otras palabras, se intentó soslayar el impacto del ahorro de los sectores altos que vuelcan al consumo en períodos posteriores. El resultado es diametralmente opuesto. El tributo, medido en función del gasto o erogaciones de los distintos sectores de la población, pasa a ser proporcional y hasta progresivo en determinados países.

Si se considera como métrica de bienestar, el gasto efectivo de la población en lugar del ingreso disponible, el impuesto no muestra signos de regresividad. En los casos en los que el nuevo análisis evidencia progresividad, es porque en ese país existen tasas reducidas de IVA a determinados productos básicos. Cuando el ahorro de la población de altos ingresos se remueve del análisis, se puede apreciar de forma más contundente la influencia de las tasas reducidas o exenciones respecto de aquellos sistemas con tasas uniformes y pocas exenciones.

La conclusión general del análisis es que, en forma contraria a lo que mayoritariamente dispuso la literatura especializada, el IVA (medido en función del gasto de las familias) produce un efecto proporcional y, en ciertos casos, progresivo. Este último escenario se evidencia cuando el país en cuestión incluye tasas reducidas o exenciones a determinados productos de acceso básico.

La investigación insiste, de todas maneras, en que, más allá de la proporcionalidad del tributo medido sobre los niveles de gasto, aquel repercute sobre los sectores de menores ingresos. En aquellos países donde el IVA prácticamente se encuentra generalizado, son necesarias políticas tributarias que reduzcan el impacto en los sectores de menores ingresos disponiendo créditos de impuesto o reducciones de alícuotas, para que no exista una tendencia a empujar a ciertos deciles de la población, bajo la línea de pobreza.

De todos modos, merecen ponderarse estas conclusiones a luz del momento histórico que transcurre. Este documento ve la luz en un momento en el cual la pandemia está generando en muchos países la necesidad de aumentar la recaudación. De hecho, el análisis sugiere justamente que los resultados producidos alentarían a algunos países a incrementar las tasas del impuesto ya que el efecto no habría de ser tan perjudicial como se habría sugerido en estudios previos. El enfoque que se propone no deja de ser novedoso y, claramente, sorprende el momento en el cual se presenta en sociedad. Pareciera que nos encontramos ante una línea argumentativa para sostener futuros cambios tributarios más que un análisis con las convicciones técnicas necesarias para que pueda adherir parte de la doctrina especializada.

(*) Socio del Departamento de Impuestos y Transacciones de EY Argentina.

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