24 de julio 2007 - 00:00

Impuestos a nafta y gasoil complican más la producción

Impuestos a nafta y gasoil complican más la producción
El comentario siempre escuchado por los consumidores de combustibles a la hora de llenar el tanque o comprar un vehículo es: «El gasoil es más barato que la nafta». En realidad, lo es para su bolsillo, pero no para todos los actores de la economía. ¿Por qué? Porque un litro de gasoil es vendido por las petroleras a las estaciones de servicio al mismo precio que un litro de nafta. La diferencia está dada por la carga impositiva de cada uno de ellos, llegando al consumidor final a precios bien diferentes.

Los impuestos que gravan a los combustibles líquidos son de orden específico (impuesto a la transferencia de combustibles, fondo hídrico e impuestoal gasoil) y de orden general (IVA e Ingresos Brutos.)

En el gráfico se demuestra la composición de estos precios y se ve cómo los impuestos marcan la diferencia de precios al consumidor. Los precios de venta puros son muy similares ya que refinar un litro de nafta tiene el mismo costo que refinar un litro de gasoil. Tampoco existe diferencia de precios en el almacenamiento, seguridad y transporte de dichos productos, exceptuando la diferencia de octanaje de las naftas.

Los impuestos a los combustibles aludidos son «caja inmediata» para el Estado, ya que las empresas petroleras son agentes de retención y depositan mensualmente los valores que los consumidores pagan cuando compran combustibles. Participan aproximadamente con 9% de la recaudación impositiva.

  • Objetivo

  • El esquema de precio nació con el objetivo de alentar las actividades productivas, pero el mantenimiento prolongado de esta situación se desvirtuó de tal manera que hoy tiene una incidencia directa en las cuentas de las refinerías y también en las cuentas públicas. ¿Por qué? La Argentina, debido entre otros motivos a esta distorsión de precios, tiene en su matriz energética excedentes de naftas y déficit de gasoil.

    De esta forma, las naftas que sobran en la Argentina se exportan a precios viles, a veces inferiores al del propio crudo, ya que por las normativas de los distintos países de destino, ya sean ambientales, como de calidad, hacen que las naftas que se exportan sólo se utilicen para mezclas y no como productos terminados.

    Inversamente, el gasoil se importa a precios internacionales, caros en esta época ya que sigue la tendencia del precio del WTI que está en el valor más alto de la historia. Estos precios de importación son muy superiores a nuestros costos de producción, creando un efecto negativo en nuestra balanza comercial y un déficit en las empresas del sector que por ley de abastecimiento y por la falta de inversiones en refinación se ven obligadas a importar gasoil.

    Si se toman algunos valores de referencia a la fecha, las petroleras venden a las estaciones gasoil de su propia producción a $ 0,85 el litro (sin impuestos) mientras que un litro de gasoil importado tiene un precio de $ 1,7 es decir, el doble de valor. Esto indica claramente que cada litro de gasoil importado implica una pérdida de $ 0,85. Curiosidad argentina, ya que pocos países, por no decir ninguno, utilizan gasoil en autos particulares de altísimo valor.

    De corregirse esta práctica, el sobrante de gasoil utilizado en forma particular se destinaría a consumo de sectores productivos o de servicios, como el agro, las industrias y el transporte.

    Es importante resaltar que el gasoil constituye aproximadamente 20% del consumo final de energía del país, utilizando el sector agropecuario 30% del total de gasoil comercializado. Al respecto, se aprecian cada año los problemas de abastecimiento de gasoil, en especial en los períodos de cosecha gruesa (marzo y abril) y de cosecha fina ( setiembre a diciembre.)

  • Incidencia

    Este efecto se agravó en los últimos años debido al crecimiento de la actividad agrícola y la ampliación de sus fronteras, que implica mayores distancias para el transporte a los puntos de consumo o exportación. La incidencia en los costos de gasoil en el agro es de aproximadamente 30% y también es significativo en el transporte y la industria.

    Esta cuestión, que es conocida por las autoridades y los agentes del mercado de hidrocarburos, no es de rápida ni fácil solución debido a la falta de inversiones suficientes para ampliar el parque refinador a corto o mediano plazo o para desarrollar combustibles sustitutos del gasoil.
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