Reactivación de la industria textil: destacan niveles de inversión y producción superiores a los de prepandemia

Economía

El evento reúne a los empresarios y cámaras del sector, que este año superó los indicadores de productividad de 2019.

Con ejes en el desarrollo productivo y la reactivación económica, se llevó a cabo la convención ProTextil 2021, organizada por la Fundación Pro Tejer, que reúne a industriales, empresarios y cámaras del sector textil nacional. Los ejes de esta edición además apuntaron a potenciar la producción y a la articulación del espacio productivo con la tecnología y la ciencia aplicada.

La exposición anual regresó a su modalidad presencial tras la edición de 2020, en la que las restricciones sanitarias forzaron la adaptación a la modalidad virtual. Desde Pro Tejer explicaron que el panorama actual es alentador, a raíz de los indicadores de recuperación industrial observados en los últimos tres trimestres. De este modo, los empresarios del rubro textil estimaron que las perspectivas para el futuro “superarán las cifras de la prepandemia”.

En ese sentido, la industria textil recuperó durante el período enero-septiembre de 2021, el nivel de inversiones de 2019, aproximadamente unos 200 millones de dólares. El dato auspicioso hace que las expectativas de empleo y producción del sector sean positivas, en el marco de una crisis económica potenciada por el impacto de la pandemia.

Empleo y producción

De acuerdo a las mediciones del Indec y de consultoras privadas, tomando el período enero-agosto de 2021, la producción y el empleo en el rubro textil se encuentran apenas un 0,3% debajo del mismo ciclo de 2019. “La inversión va para adelante, volvimos a tomar personal”, remarcó Pedro Bergaglio, presidente de la Cámara Argentina del Sweater e integrante de Pro Tejer.

La industria textil genera en Argentina alrededor de 300.000 puestos de trabajo directos en el ámbito formal, siendo el sector que mayor cantidad de mujeres emplea en todo país, ya que ocupan más del 50% de los lugares en toda la cadena productiva. Sin embargo, la caída del poder adquisitivo y la retracción del consumo rompen el esquema virtuoso del entramado productivo.

protextil

En ese sentido, durante la exposición ProTextil 2021, los empresarios manifestaron que el retraso en los salarios y la inflación también son parte del problema, puesto que dificultan el desarrollo productivo e impactan en los niveles de competitividad. Entre enero de 2016 y diciembre de 2019, el sector textil perdió un 27% de su capacidad industrial, registrando además una caída abrupta en los niveles de empleo, con la reducción de 25.000 puestos de trabajo.

Luciano Galfione, empresario textil que integra la fundación Pro Tejer, ante la consulta de Ámbito por el proyecto de eliminación de indemnizaciones, explicó que es un debate “transversal a toda la Argentina”, el cual gira en torno a “cómo bajar los costos laborales sin cercenar derechos”. Destacó que este tipo de acciones se deben discutir en un marco que garantice que “no se vea afectado el salario de la población”, y al mismo tiempo “ser competitivos” y “no quedarse afuera del mercado”, a nivel productivo.

Precios, costos e inflación

Por otra parte, también se habló de los costos de producción y su impacto en el precio final del producto que llega a manos del consumidor. Galfione explicó que hoy en día, en la industria textil, “entre el 50 y el 60% de los insumos son importados”, al mismo tiempo que remarcó que el “70% de esos materiales son en dólares”, por lo que los saltos en la devaluación generan un clima de incertidumbre a la hora de generar nuevas inversiones. A esto se suman los costos por fletes para la importación de materias primas u otros artículos necesarios para la producción, donde un flete que en 2019 valía 1800 dólares, hoy ronda los 12.000 dólares.

De todos modos el panorama de la industria es alentador, ya que esperan terminar este año con indicadores superiores a los de prepandemia. En ese sentido, en la comparación interanual, destacaron que las inversiones de 2021 superaron en un 94% a las de 2020, mientras que la capacidad industrial instalada alcanzó el 52,9%, es decir, un 2,7% más que en 2019.

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