La inflación en la eurozona tocó su máximo en 25 años

Economía

Se espera además que el Banco Central Europeo continúe con las subas de tasas agresivas para contener el alza de precios.

La inflación en la eurozona batió un nuevo récord en 25 años, impulsada por los precios de la energía y de los alimentos, según anunció este viernes la agencia europea de estadísticas, Eurostat.

La variación de precios al consumidor registró un aumento del 10% interanual en septiembre, el registro más alto de toda la serie histórica del indicador, que arranca en enero de 1997. En agosto había alcanzado un 9,1% para los 19 países de la zona común.

A inicios de septiembre, el Banco Central Europeo (BCE) había acelerado el endurecimiento de su política monetaria con un alza de 0,75 puntos porcentuales en sus tasas de referencia, precisamente para tratar de controlar la inflación. Además, el organismo se mostró a favor de continuar con su política monetaria dada la persistencia del aumento de precios. "La situación empeorará antes de que empiece a mejorar", había expresado la presidenta del organismo, Christine Lagarde en una comparecencia en el Parlamento Europeo, donde confirmó que los precios seguirán por encima 2% en 2024 impulsados por la energía y los alimentos.

Durante ocho años, las tasas de depósito se mantuvieron en terreno negativo, una situación excepcional, que buscaba incitar a los bancos de la zona euro a colocar su liquidez en proyectos productivos en lugar de retenerla en las arcas del BCE.

Los ministros de energía de la Unión Europea alcanzaron "acuerdo político" para adoptar medidas de urgencia en la tentativa de reducir las facturas de electricidad, anunció la delegación de República Checa, que ejerce la presidencia semestral del Consejo Europeo. El acuerdo se refiere a la reducción obligatoria de demandas de electricidad, un tope a los beneficios de productores de energía no basados en gas, y una contribución solidaria de generadores de electricidad apoyados en combustibles fósiles.

Como fueron los aumentos

De acuerdo con Eurostat, en septiembre el sector de energía experimentó una suba de 40,8%, siendo que en el mes anterior había sido de 38,6%, principal vector de la inflación general.

El sector de alimentos (que se mide en conjunto con alcohol y tabaco) experimentó un aumento de 11,8% en septiembre, sobre un aumento de 10,6% en agosto.

Los dos otros renglones del índice también experimentaron aumentos: los bienes industriales no energéticos aumentaron 5,6% (5,1% en agosto) y los servicios se elevaron un 4,3% (3,8% en agosto).

De las principales economías europeas, Alemania experimentó en septiembre una inflación de 10,9%, Francia una de 6,2% y en Italia fue de 9,5%. España registró una inflación de 9,3%.

Los países con subas más preocupantes fueron los bálticos: Estonia tuvo una inflación de 24,2% en septiembre, Lituania registró 22,5% y Letonia 22,4%.

Bert Colijn, economista del banco ING, destacó en diálogo con AFP que "la crisis energética continúa elevando los precios en todos los ámbitos" y añadió que "si bien los precios de la energía tienen un gran impacto, los alimentos y la inflación subyacente también aumentaron". En la opinión de Colijn, el salto del 9,1% de agosto al 10% de septiembre tuvo una "base más ancha de lo esperado" y ahora pone las expectativas sobre la reunión del BCE prevista para octubre.

A raíz de este escenario, Jessica Hinds, experta de la consultora Capital Economics, expresó su expectativa de que el BCE aumente en octubre las tasas en otros 0,75 puntos porcentuales, "hasta un 1,5% como mínimo". "A pesar de los riesgos de una recesión, no descartamos un aumento todavía mayor. Creemos que las tasas de referencia para depósitos alcanzarán el 2% antes del fin de año. Proyectamos que la inflación crecerá todavía más en los próximo meses", dijo la especialista de Capital Economics.

En paralelo, el desempleo en la eurozona tocó sus mínimos y se ubicó en 6,6% en agosto. Es el menor nivel del registro desde abril de 1998. Esto representa a 12,9 millones de personas.

El desempleo alcanzó el 7,3% en Francia frente al 3% en Alemania. Las tasas más bajas se registraron en la República Checa (2,4%) y Polonia (2,6%). En el otro extremo, los índices más elevados se registraron en España (12,4%) y Grecia (12,2%).

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