Osvaldo Cornide, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y Armando Cavalieri, secretario general de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), siguen adelante con su intención de que todo comercio minorista permanezca cerrado los domingos. En ese marco, ayer le presentaron ayer un proyecto de ley al titular de la cartera laboral, Carlos Tomada. La iniciativa, según los dirigentes, contaría «con el apoyo de empleados y empresarios pymes de todo el país y la propia Iglesia, así como funcionarios de diferentes órbitas y legisladores nacionales».
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La medida, desde ya polémica, obligaría a todo el comercio a bajar sus persianas todos los domingos. Y si bien Cavalieri y Cornide enarbolan razones como usar ese día para el «descanso, recreación y participación religiosa», lo cierto es que lo que se busca también es poner en un pie de igualdad al comerciante chico y mediano con las denominadas «grandes superficies» (shopping centers, híper y supermercados).
En los fundamentos del proyecto de ley se incluyen artículos de la Ley de Contrato de Trabajo; uno de ellos, el 204, sería modificado para impedir que los empleadores compensen con francos y/o dinero el trabajar en domingo.
El proyecto, razonablemente-, exceptúa de dicha prohibición a «los servicios esenciales, los locales gastronómicos, bares, confiterías, etcétera, las farmacias que se dediquen exclusivamente a la venta de medicamentos, los destinados a la recreación y diversión, los locales comerciales de zonas turísticas en temporada alta». Y además faculta al Poder Ejecutivo a establecer (reglamentando dicho artículo) «las excepciones que sean necesarias, así como los términos y condiciones de las mismas.» Para quienes trabajen en domingo, por desempeñarse en las actividades previstas en las excepciones, habrá una recompensa de 100% sobre el jornal habitual, que no podrá ser reemplazado por días de descanso.
En los fundamentos, la CAME y Comercio dicen que «a partir de mediados de los años '80 y con mayor intensidad desde octubre de 1991, con la sanción del Decreto 2.284/91 que desreguló la economía en todos sus aspectos favoreciendo la concentración y el predominio económico de las grandes empresas, la prohibición del trabajo dominical pasó a ser letra muerta».
Hasta ahora el gobierno no ha dado señales de qué piensa respecto del proyecto, pero no sería de extrañar que -dada la íntima vinculación que exhiben hoy tanto Cornide como Cavalieri con la actual administración, que se demostró, por caso, en la sanción de la nueva ley de tarjetas de crédito- el Presidente termine accediendo a su reclamo.
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