Algunos supermercados comenzaron a manifestar desabastecimiento de carne ante la imposibilidad de conseguir cortes a los precios fijados por el gobierno.
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La imposición de valores máximos en el ganado en pie destinado a faena para el mercado interno generó distorsiones en el comercio de vacunos. Los operadores indican un crecimiento del mercado marginal, donde los precios se ubicarían 15% por encima de los fijados por el gobierno. Esto provocó una disminución de los envíos a Liniers -donde la oferta ya cayó 40%- y la queja de la cadena de ganados y carnes.
El gobierno reconoce esta realidad -al menos así los hizo en la última reunión que mantuvo con las entidades del campo- aunque manifiesta la imposibilidad de realizar correcciones (por caso, permitir aumentos en Liniers) ya que le sería difícil controlar las bocas de expendio (más de 20.000 carnicerías en Capital).
Se indica que cualquier corrección alcista en la materia prima -tanto del mercado concentrador como en las ventas directas- sería automáticamente trasladada por los carniceros, que ya aumentaron el valor de la carne durante el último mes.
Si a esta situación se le suman las lluvias de la semana anterior, que recortó la oferta de hacienda, no sorprende la disculpa que expusieron algunos supermercados en la puerta de sus sucursales.
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