27 de febrero 2001 - 00:00

Inversores en espera por crisis de Brasil

San Pablo (ANSA) - Los inversores extranjeros están «preocupados» por la crisis política brasileña y esperan el fin del Carnaval para tomar una decisión definitiva sobre su plan de inversiones para este año, admitió un alto funcionario del Banco Central.

«Pero los inversionistas percibirán que es sólo un hipo (político) de corto plazo», vaticinó Daniel Gleizer, director de Asuntos Internacionales del Banco Central de Brasil.

Gleizer, citado por el diario «O Estado», admitió que existe preocupación entre los inversores y reconoció que incluso hasta podrían atrasar «por algún tiempo» sus inversiones en el país. Sin embargo, dijo que su disposición de invertir en Brasil no será perjudicada por la crisis política desatada por un cisma en la alianza oficialista y aseguró que la economía no sufrirá «mayores impactos». Brasil, que enfrenta una devaluación superior a 4 por ciento del real en relación con el dólar este año con la moneda estadounidense cotizándose a más de 2 reales, espera crecer 4,5 por ciento en el año 2001.

«Todo volverá a la normalidad y creo que la crisis política será vista como transitoria», vaticinó Gleizer, quien estimó un tiempo de espera de uno o dos meses para que la situación vuelva a sus carriles.

Brasil recibió en 2000 unos 25.000 millones de dólares en inversiones extranjeras directas. El mundo financiero espera ahora el fin del Carnaval, que actúa como una colorida alfombra que tapa el polvo levantado por la crisis en el gobierno. La volatilidad en el mercado externo ya provocó un alza del dólar en relación al real. Analistas esperan a mañana para observar cómo se comporta el mercado y la Bolsa de Valores tras el cimbronazo político.

Estallido

El escándalo estalló el viernes cuando el ex titular del Senado, el veterano caudillo liberal Antonio Carlos Magalhaes, involucró al presidente Fernando Henrique Cardoso en un sonado caso de corrupción.

Cardoso, en represalia, destituyó a dos ministros ligados a Magalhaes, líder del Partido Frente Liberal (PFL), que integra la base aliada del gobierno junto al Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB) y el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

La destitución cayó sobre los ministros de Minas y Energía, Rodolpho Touriño, y de la Seguridad Social, Waldeck Ornelas, dos «ahijados políticos» de Magalhaes, que se declaró «vencedor» de esta disputa con el gobierno y prometió desenmascarar a ministros «corruptos» después del Carnaval.

«Ya gané. Cardoso deja que la corrupción se instale de la forma más terrible en su gobierno», disparó Magalhaes desde los Estados Unidos, donde pasa sus vacaciones.

Magalhaes acusó a Cardoso de encubrir la corrupción en el gobierno y sugirió que está implicado en un caso que se reveló como uno de los mayores escándalos de la historia del Brasil democrático.

«Si agarran a Eduardo Jorge (Caldas Pereyra, ex secretario general de la Presidencia investigado por corrupción) llegan al presidente», aseguró el ex titular del Congreso a tres fiscales que recogían datos del antiguo «hombre de confianza» de Cardoso caído en desgracia, según la revista «IstoE». El ex funcionario es investigado por un supuesto tráfico de influencias y su relación con el reo ex juez Nicolau dos Santos Neto, líder del esquema que desvió 100 millones de dólares en la construcción del tribunal laboral de San Pablo. Magalhaes ahondó su enfrentamiento con Cardoso desde que perdió la presidencia del Senado el 14 de febrero en manos de su archienemigo Jader Barbalho (PMDB), al que acusa de corrupto, en una maniobra que dijo fue orquestada por el presidente. Magalhaes amenazó con hacer las denuncias el 8 de marzo próximo durante un congreso partidario.

En los mercados brasileños hay feriado por el Carnaval y esto ha impedido ver cuanto incide en términos económicos el escándalo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar