Se lo había anunciado en reiteradas oportunidades, pero ahora tiene fecha concreta: las AFJP van a destinar $ 500 millones en noviembre para aumentar la capacidad de transportar gas. La iniciativa es apenas uno de los proyectos en danza para tratar de morigerar el impacto de la crisis energética. Ayer, en este sentido, se conoció que en Córdoba a las empresas ya se les comunicaron las restricciones al consumo de electricidad. Por esto es que en la medida en que se aceleren los varios proyectos en circulación, menor será el costo de las limitaciones. El margen de tiempo es muy reducido; por ello, la necesidad de que se apuren las medidas oficiales.
Estaría todo listo para que los fondos de pensión inviertan $ 500 millones en el primer fideicomiso destinado a infraestructura energética. Según adelantó el titular de la Unión de AFJP, Sebastián Palla, el mes que viene saldrá a oferta pública el financiamiento para una obra de transporte de gas de TGS.
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«En realidad, se trata de una inversión de riesgos acotados, porque los caños ya están colocados. Sólo se trata de cambiar el acreedor», indicó Palla. Uno de los objetivos del gobierno es canalizar de manera creciente los recursos de los aportantes a proyectos del sector real en vez de destinarlos a acciones o bonos.
Según detalló el ejecutivo en un reportaje a radio «El Mundo», existen otros dos proyectos en los que las AFJP canalizarían sus fondos: se trata de la financiación de plantas de ciclo combinado de energía, que suman entre ambas $ 1.000 millones. La mitad la pondría el Estado y el resto, los fondos de pensión. El tercero se trata de la financiaciónde caminos rurales, que saldría para febrero. Otra posibilidad en estudio, aunque todavía no plasmada en un producto concreto, es la financiación de los créditos para la construcción y compra de viviendas, tal como se realiza en Chile.
En ese sentido, los bancos están negociando con el gobierno la posibilidad de flexibilizar el encaje de 30% que rige para el ingreso de fondos del exterior que buscan oportunidades financieras. La idea sería permitirles a los grandes fondos de inversión internacionales que puedan dedicar parte de sus recursos en letras o cédulas hipotecarias, lo cual dotaría al sistema de una importante fuente de financiación adicional. La explicación para habilitar esta vía es que se refiere a recursos de mediano y largo plazo, ya que se trata de fideicomisos cuya duración va de 3 a 5 años.